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La segunda conferencia de Thich Nhat Hanh en las Jornadas internacionales de “Mindfulness” en educación

 

Despertándome esta mañana sonrío. Inspiro y sonrío. En realidad dispongo de veinticuatro  horas nuevas  para vivir. Es mucho. Hago el voto de vivir esas veinticuatro  horas nuevas  de forma  profunda. No voy a consentir que la ira, los celos… me impidan vivir plenamente todas esas horas. Voy a vivir estas veinticuatro  horas viendo a todos los seres que me encuentre con ojos de compasión.

Más tarde, mientras cepillas los dientes puedes igualmente ser feliz. Puedes por ejemplo apreciar el agua y mismamente ese tiempo que te das para limpiarse los dientes. Agradeces el agua que  llega hasta  a ti  por la  tubería desde la cima de la montaña o lo profundo de la tierra. En el más simple acto puedes imprimir conciencia. Hasta para el acto de sentarse hay un verso que puede recitar el novicio: “Me  siento aquí como Áquel que se  sentó delante del árbol del Body, me siento como un Buda. Me siento como una persona libre.”

Así hay hasta cinquenta versos como estos de forma que el novicio pueda imprimir  plena conciencia en cada momento del día. Permiten mejorar la calidad de la presencia durante la vida cotidiana. Hemos inventado incluso un verso para andar en bicicleta. No en vano soy uno de los primeros monjes budistas que se desplazaba en bicicleta. (risas…) Ahora es más corriente, pero entonces no lo era. Hemos creado también la meditación del teléfono. Inspiras y respiras. Antes de llamar te serenas. Las palabras que emitas han de ir dirigidas a promover más comprensión y amor. Esas palabras han de ser como  flores. Pronuncias el verso  y después llamas. Al otro lado hay otra  persona que probablemente también se habrá serenado y respirado. El teléfono puede ser como una campana. Puede llevar implícita una llamada de atención. A veces nos sobresaltamos con una llamada. Si llamas a  Plum Village y no te cogen, has de saber que están  respirando. (risas…) Por tu parte, tú también respira y aguarda a que al  otro lado cojan el teléfono. Hay un maestro en la India llamada “Shantum” (Desconozco la escritura del nombre. Nota del transcriptor). Nos encontramos con su madre. Ella ya practicaba este tipo de  meditación.

Imaginemos que en una ciudad como Barcelona toda la gente practicara la meditación del teléfono. De esta forma, por medio de la palabra se promovería más comprensión y amor. Sentándome, caminando, lavando los platos… puedo vivir en la plena conciencia. De hecho hay un verso  para cada uno de estos actos cotidianos. Puedo fregar con  plena conciencia. Incluso para antes de arrancar un coche hay un verso. Hay un verso también para cuidar de las emociones dolorosas. Todos esos versos son muy útiles para la vida de un practicante. La práctica de la plena conciencia es muy beneficiosa.

La primera pauta del practicante es proteger la vida. Has de protegerte a ti mismo, proteger la vida de los seres que amas, pero también de los animales, las plantas y minerales. Reverencia por lo tanto hacia toda la vida sin exclusión. Alberguemos reverencia y  compromiso de proteger la vida. Mucha gente joven se suicida cada día, pues no saben cómo manejar una situación difícil. La práctica de la plena  conciencia les puede ayudar a manejar situaciones difíciles. En Japón, por poner  un ejemplo, 30.000 personas se suicidan cada  año. En Hong  Kong, en los países occidentales hay cifras también alarmantes. Las personas se suicidan cuando no  aciertan a manejar las emociones difíciles. Con la ayuda de la plena  conciencia podemos ayudar a salvar esas vidas.

Hay que dejar de pensar para que ese tipo de pensamientos no se hagan más fuertes. Puedes practicar la respiración consciente profunda. Llevas toda tu emoción abajo y pones tu atención en un subir y bajar del abdomen. Puedes  tumbarte y tomar conciencia del subir y bajar del abdomen. Mantienes ahí la concentración. Una emoción fuerte llega, se queda un rato y se va. Una emoción es algo  pequeño y tú eres mucho más grande que esa emoción. ¿Por qué necesitas morir a causa de una emoción? Una emoción es como una tormenta que viene y marcha. Necesitamos primero comprender esa clase de emoción para manejarla.

Dejamos de pensar al colocar la atención al nivel del ombligo. La emoción viene pero desaparecerá. Unos minutos después ya no estará. Me diré: “Yo no tengo miedo, yo he aprendido cómo manejar esa emoción”. No he de esperar a tener emociones fuertes para practicar la respiración profunda o del abdomen. Hemos de practicar de forma que esa respiración se convierta en un hábito. Una vez que llega la emoción fuerte, la abrazarás como una madre a su hijo. Te puedes hacer tú mismo una meditación guiada. Respirarás con esa emoción fuerte. Como maestros de educación, podemos  igualmente llevar esta meditación de las emociones fuertes a las aulas. Si hay un niño que tiene una crisis, podemos pedir a toda la clase que practique. Al generar la energía de la plena conciencia y de la paz y ayudamos a ese niño en su crisis. En verdad entonces sufrirá mucho menos. Padres y profesores deberían practicar la meditación profunda en el abdomen para poder ayudar a los chavales en la escuela.

Hay un segundo entrenamiento que consiste en la búsqueda de la verdadera felicidad. Mucha gente piensa que la felicidad está  hecha de fama, dinero, placeres sensuales…, sin embargo muchas personas que detentan esas cosas, sufren e incluso cometen suicidios. Debemos ayudar a los jóvenes a comprender que la felicidad verdadera está hecha de comprensión y de amor. De hecho el amor nace de la comprensión verdadera. Es útil preguntar a los jóvenes: “Cariño, ¿crees que te entiendo? Sino ayúdame por favor.” Comprendernos a  nosotros mismos ayudará a la otra persona. A la persona que amamos podemos ofrecerle comprensión. En el verdadero amor esa comprensión se acrecienta. Hemos de comprender el sufrimiento en él o ella. Un padre puede motivar a un hijo a ser feliz. La compresión es muy importante. “Hijo, ¿crees que entiendo tus dificultades?” El hijo también dirá: “Padre, ¿crees que llego a comprender tus dificultades? Dímelo por favor.”

Amar es comprender. Comprender es la otra denominación del amor. Si no comprendes a la otra persona, no puedes amarle. He ahí el verdadera razón de la felicidad. La plena conciencia nos ayuda a comprender que la felicidad verdadera está  hecha de amor y  compasión. El Reino de Dios es el Reino donde hay mas comprensión y amor. Podemos hacer de la tierra un Reino para todos.

En la práctica de la plena conciencia sabemos que el deseo sexual destruye el amor y crea mucho sufrimiento. La gente joven no sabe lo que es el amor de verdad. En cuanto padres deberemos ayudarles. ¿Qué es el amor de verdad? No terminan de alcanzar a conocer lo que en verdad representa el amor verdadero. Un joven pidió a su novia que le diera una foto de ella desnuda. La chica no quería enviarle esa foto, sin embargo también tenía miedo de que él la abandonara y se sintió obligada a enviársela. Él a su vez la  reenvió a sus amigos. Hechos como éste ocurren a menudo. Es importante enseñar que el verdadero amor está hecho de benevolencia, alegría, comprensión y no discriminación; que el verdadero amor no equivale a relaciones sexuales.

El primer elemento del verdadero amor es “maitri”, amor incondicional. Representa la amistad, la hermandad con todo su inmenso poder de generar alegría y felicidad. Podemos ayudar a suscitar verdadera amistad. Es preciso comprender cómo a veces queremos hacer a alguien feliz y sin embargo le hacemos sufrir más. Si respiras y caminas plenamente, restableciendo tu belleza, tu frescura, te encontrarás en condiciones de  dar amor de verdad y generar en la otra persona auténticas alegría y felicidad. La gente joven puede hacer esa práctica.

El segundo elemento de verdadero amor es “karuna”, es decir  ayudar a alguien a sufrir menos, llegar a transformar el sufrimiento que habita en él o en ella. En ese sentido, la escucha compasiva puede ayudar a sufrir menos. Comprendiendo su sufrimiento le ayudamos a que se exprese su corazón. El amor verdadero tiene que tener  “karuna” , es decir capacidad de ayudar a mermar el sufrimiento. Habitados por la energía del amor y la compasión se puede ayudar simplemente estando al lado, compartiendo tu amor y tu alegría.

El tercer aspecto del verdadero amor es “mudita” o verdadera alegría, “enjoy” El amor necesita generar alegría. Ésta constituye en realidad la marca del verdadero amor. Si a tu pareja le haces sufrir  hasta el punto de llorar, eso no representa verdadero amor. “Upeksa” es el cuarto y último elemento del verdadero amor. Representa la no discriminación. No hay discriminación entre él y ella. No puedes decir: “Cariño es tu problema”. No hay discriminación entre el amante y el amado. Tu felicidad es la suya, su sufrimiento el tuyo. Si es amor verdadero, crecerá cada día; si deja de crecer, no será verdadero amor. Nada puede vivir sin nutrir. Si la depresión continúa es porque ese amor no  ha sido nutrido. Si dejamos de nutrir el amor, decaerá. Si no sabemos cómo nutrir el verdadero amor, morirá. Ayudar a que nuestro amor crezca cada día, es garantizar la continuación de ese amor. Empieza con dos personas, pero irá poco a poco incluyendo a más. No amarás a esa persona porque es del mismo país o sigue las mismas creencias religiosas. Tu amor crecerá hasta el punto de abrazar a todos los seres humanos incluyendo las plantas y los animales. Eso es “upeksa”.

El amor verdadero necesita por lo tanto ser practicado en las escuelas. Los profesores han de saber del amor verdadero. Los profesores pueden encarnar el amor verdadero. Escuchamos con compasión para poder restaurar la comunicación. En caso de los maestros, debemos hacerlo primero con personas de la familia. Una vez practicado con la familia, lo haremos con los compañeros de la escuela. Finalmente podemos llevar la práctica a la propia aula. Se pueden así superar la diferencias generacionales. Es muy positivo juntarse los estudiantes y profesores y hablar del sufrimiento que unos y otros albergan. Podemos decir al alumno que sufre: “Cuéntanos tu sufrimiento. Toda la clase escuchará con compasión”.

Necesitamos tener tiempo para hacer estas prácticas. En el retiro que acabamos de realizar en  Madrid, un niño de once años me confesó que sufría. Sufría incluso cuando su madre le decía buenas noches… “Querido Thay, tengo dificultades hasta para dormir. Mi madre me impone muchas cosas”. La madre pensaba que actuaba correctamente, pero no funcionaba. Respondí al niño y le dije que las madres tienen sus propias dificultades y sufrimientos: “No le has ayudado a tu madre. Piensa en ella, no sólo en tu sufrimiento. Pregúntale a tu madre por su clase de sufrimiento, por las dificultades que ella también tiene. Quizás no sepa de cómo manejar esa situación…” Mientras que respondía a ese niño, muchas madres que estaban en la sala lloraban. Enseñando la práctica, podemos ayudar a sufrir menos. Cuando los jóvenes comprenden las dificultades de los padres, también les pueden ayudar. Hemos organizado retiros para la gente joven y hemos podido comprobar que después han sido capaces de restaurar la comunicación. Los estudiantes también pueden ayudar a los padres a que sufran menos. Ello es posible gracias a la práctica de la plena conciencia.

Palabra amorosa y escucha amorosa proporcionan el milagro de la reconciliación. Si las personas en cuestión han estado en el retiro será más  fácil, pues la semilla de la reconciliación ya habrá sido regada previamente. De cualquier forma también puedes servirte de tu móvil. Animamos a utilizar el teléfono antes de finalizar el retiro.  Muchas parejas han podido alcanzar la reconciliación antes de finalizar el retiro. En el ámbito de la educación, como profesores podemos mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje. De esta forma los profesores disfrutarán de enseñar y los estudiantes de aprender. Es preciso hacer algo para que los profesores y los estudiantes puedan disfrutar. Podemos compartir nuestras dificultades y sufrimientos y lograr así avanzar en ese camino de la mutua comprensión.

Podemos igualmente ayudar a que los estudiantes sufran menos guiando una sesión de meditación profunda. Podemos hacerlo tumbados o sobre la hierba. Si vemos que alguien sufre, podemos ir a él o ella y preguntarle por qué está sufriendo. Si resulta que su madre está en el hospital y no sabe si va siquiera a sobrevivir, el profesor se dirigirá a la clase. Todo el grupo practicará el ejercicio del respirar juntos en plena conciencia para enviar energía sanadora a su madre. Así ayudaremos también a calmar el estudiante y después podremos continuar la clase. Observaremos de esta forma el porqué de un comportamiento. Comprendiendo el sufrimiento, podremos hacer que todo sea más fácil en el trabajo de enseñar y aprender.

Henry era un profesor que después de estar en Plum Village comenzó a practicar la plena conciencia. Los otros profesores le miraban al comienzo extrañados, pero pronto pudieron comprobar lo mucho que esa  práctica ayudaba en la mejora de la enseñanza. Así es como la transformación y la sanación tuvieron lugar. En otras clases comenzaron a seguir ese ejemplo. Una vez a Henry le llegó el momento de la jubilación, la dirección del centro le pidió que se quedara más tiempo, pues tal era el grado de armonía que había logrado llevar a las aulas. Observamos así pues como palabra amorosa y la escucha profunda mejoran la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.

La plena conciencia la podemos igualmente practicar en el ámbito del consumo consciente. Nuestra sociedad piensa mayoritariamente que la felicidad consiste en tener el suficiente dinero  para ir a las tiendas y supermercados y comprar lo que queramos. Sin embargo nosotros sabemos que la verdadera  felicidad es el amor y la comprensión y eso no se puede comprar en ningún supermercado. De eso también se puede hablar en el aula.

Hay cuatro clases de nutrición:

El primero el comestible, lo que ingerimos a través de la boca. Debemos de comer de tal forma que mantengamos la compasión en nuestro corazón y ayudemos  a los seres vivos del planeta. El consumo de carne y de alcohol ha hecho mucho daño. La industria  cárnica contamina  más incluso que la del coche. Hace mucho  daño al medio ambiente. Mientras  mucha  gente muere de hambre, la cantidad de pienso que hace  falta para alimentar al ganado es gigantesco. Buda nos cuenta la historia de la pareja  joven con su criatura que busca refugiarse  en otro país. Necesitan atravesar un desierto en su exilio. Se quedan sin comida. Deciden matar a su hijo para poder sobrevivir  consumiendo su carne. “¿Dónde está ahora nuestro hijo querido…?”, se preguntaban. Consiguieron salir del desierto y sobrevivir. El Buda preguntó si la pareja disfrutaba del consumo de la carne de su hijo… Por nuestra parte ¿Vamos por lo tanto  a consumir de forma que no necesitemos matar a nuestros hijos e hijas? La cantidad de grano que se emplea para hacer  alcohol y carne es la que se necesitan para salvar muchas vidas. Sin ese consumo podríamos salvar la situación en la tierra. Si lo reducimos de forma  significativa, preservaremos la vida.

La segunda forma de nutrición son las emociones sensoriales. Al mirar televisión, escuchar música…, consumes. Quizás ello contenga  toxinas y eso no es bueno para nuestra salud. Hay niños que pasan  hasta cinco horas diarias delante de los juegos electrónicos o la televisión. Ello no es bueno para su salud física y mental. Igualmente una conversación puede ser tóxica si las palabras están cargadas de violencia y de ira. Deberemos de reflexionar también sobre este consumo. Necesitamos practicar la plena conciencia también en este tipo de consumos. Los anuncios cultivan en ti la urgencia de comprar, aunque no lo necesites. Te hacen creer que la felicidad depende del consumo de cosas. Sin embargo nosotros sabemos que la verdadera felicidad está hecha de amor y comprensión.

Muchas noticias de  los diarios nos llegan igualmente cargadas de ira y violencia. El respirar en paz no constituye noticia. Las historias que leemos contienen a menudo exceso de ira, desespero y violencia. Estábamos en Nueva Delhi cuando se celebraba el aniversario de la muerte de Ghandy. Un periódico de la ciudad  nos invitó a hacer un editorial, así que fuimos a la redacción. Justo ese día había habido una bomba terrorista. ¿Debemos dar la noticia de forma que genere más violencia o deberemos comprender por qué los violentos obran  así? Los terroristas motivados por el odio no necesitan castigo. Necesitan ayuda. Ese sentimiento de compasión hacia quien causa  sufrimiento se ha de alentar también en los  lectores. Hay que regar las semillas del amor y la comprensión de quienes leen o escuchan las noticias. De lo contrario, si sembramos las semillas del odio, nos podremos  ver sumidos en una  guerra.

La tercera forma de alimento es la volición. Cada uno de nosotros deberíamos tener tiempo para discernir qué queremos hacer con nuestra vida. ¿Aspiramos a ser el número uno, tener dinero, fama, deseos sexuales…? ¿Pretendo ir en definitiva detrás de objetivos que me pueden hacer daño? Eso no es buen alimento. Si estas motivado por el deseo de prevalecer ante los demás, por la ira…, eso no es un buen alimento. Cambiar el mundo en una buena dirección, ése es un buen alimento.

A esta forma de alimento se le denomina  también la aspiración. Encontrar un sentido profundo a la vida, de forma que pueda tener algo de significado. Si soy un maestro puedo transmitir a los estudiantes una vida sencilla. Los monjes y monjas por ejemplo no tienen cuenta corriente, casa privada, coche… y aún y todo son personas felices. Actuamos no como individuos, sino como una comunidad, sabemos que tenemos el ideal de ayudar a los demás a sufrir menos. Los profesores deberían tener también esta  aspiración de ayudar  a los estudiantes a sufrir menos, trascendiendo por ejemplo los deseos sexuales…

El último alimento es la conciencia. Consumimos nuestra propia conciencia. Consumimos nuestra conciencia para sobrevivir. Consumimos el cielo y el infierno. En el budismo hablamos de la conciencia en términos de semillas. Hablamos de semilla de hermandad, de comprensión, de perdón, de hermandad… Si  sabemos cómo  regar esas  semillas el paraíso, estarán  ahí para poder hacer  florecer  el Reino de Dios. Regando esas semillas positivas, inauguramos ya dentro de nosotros mismo el Reino de Dios. También el sufrimiento que no ha sido comprendido y transformado, que ha sido  transmitido de generación en generación, constituye  nuestro infierno. Continuamos sufriendo el sufrimiento de nuestros antepasados. Hemos podido sufrir abusos con violencia, pero el momento presente es maravilloso. A menudo sin embargo no somos capaces de establecernos en el momento presente, pues hemos tenido un pasado  doloroso. Es así como somos arrastrados hacia el sufrimiento del pasado. Por eso diremos: “Cariño la vida es preciosa en el momento presente, por qué siempre  vuelves a ese rincón oscuro del pasado. Hay un paraíso en el momento presente para que lo disfrutes, ¿por qué tienes que ir a ese rincón?”

Los psicoterapeutas hacen algo similar. Hay grupos con mucha rabia, llenos de desesperación. Hay en realidad barrios enteros así. Todo el mundo en ese barrio genera violencia y resentimiento cada día. Es difícil en esos  barrios ser feliz. Deberás despertar y salir de ese lugar para no consumir esa energía de odio, para no construirte con ira. Después de haber sanado, podemos volver para ayudar, pero no antes. ¿Cómo transformar un barrio entero lleno de violencia y de miedo y crear una comunidad donde reine la alegría? ¿Cómo fomentar un entorno  saludable de forma que nuestros hijos crezcan como personas felices?

Pertenecer a un grupo nos ayuda practicar, a resistirnos a la energía colectiva de la rabia  y así sanarnos a nosotros y a quien consideramos los enemigos. No necesitamos establecer un país separado, divorciado. Si queremos crear una nación nueva, es porque no pensamos lo suficiente en valores como la unión y la hermandad. Si nosotros y los jóvenes vivimos con los valores de la nueva conciencia, la sanación es posible. Los maestros de escuela  deberían  encarnar esa energía de la plena conciencia.

La primera conferencia de las Jornadas internacionales de “Mindfulness” en educación.

 

En la imagen, el aforo del paraninfo de la Universidad Central de Barcelona durante la conferencia.

Ser feliz es un hábito. Hemos de desarrollar el hábito de ser paz y felicidad. Si llevamos nuestra atención a la respiración algo grande acontece. Tu mente se libera de cualquier otra cosa, como los remordimientos y las cosas del pasado. Al mismo tiempo, soltamos nuestro miedo y nuestra incertidumbre hacia el futuro. Unos segundos pueden ser suficientes para proporcionarnos libertad con respecto al pasado y el futuro. Inspirar puede ser algo agradable, placentero. La energía de la plena conciencia nace en el momento en que inspiras. La respiración nos ayuda a mantenernos en el momento presente. Sólo necesitas unos segundos para devolver la mente a tu cuerpo.

La alegría y la paz están disponibles en el momento presente. No estás perdido en el pasado, ni en el futuro. Al regresar tu mente a tu cuerpo, entras en contacto con las maravillas de la vida que están ahí. Quienes estamos acostumbrados estos ejercicios, sabemos que cuando respiramos, entramos en plena conciencia. Nuestro cuerpo es una maravilla. Si notas que tienes tensión, puedes ayudar a relajar tu cuerpo con la respiración. Esta es un de las principales prácticas del “mindfulness”. Inspirando tomo conciencia, expirando suelto el cuerpo.

En su ámbito, los estudiantes también van acumulando tensiones. La práctica de la inspiración y la respiración consientes no exige ser budista… La energía de la concentración, nace de la plena conciencia. Ello nos trae también la semilla de la visión profunda… No necesitamos más para ser felices aquí ahora. Somos mucho más afortunados que mucha gente en este planeta. Inspirando por ejemplo me hago consciente de mis ojos. Me doy cuenta de que están en muy buenas condiciones, ello ya constituye una razón para la felicidad.

Podemos generar dentro de nosotros felicidad, no debemos de correr hacia el futuro para crear felicidad. Un practicante de “mindfulness” sabe crear condiciones de felicidad en cada instante. Podemos combinar respiración y pasos. Poniendo atención en esos pasos que tocan la tierra. Camina como si estuvieras besando la Madre Tierra, Eres plenamente consciente de tus pies tocando la Madre. Mientras tocas suelo puedes decir: “He llegado. Estoy aquí”. He llegado al destino de la vida, porque la vida está aquí y ahora. He llegado al momento presente donde la vida esta disponible. Llegas a cada paso, llegas a cada respiración. Has estado corriendo detrás de cosas a lo largo de la vida, pero ya estás aquí…

Hemos sacrificado el presente por el futuro. Ya no queremos correr, pues nos sentimos confortables en el momento presente. Paramos a cada paso y decimos “He llegado”. Quines hemos practicado un poco, podemos estar llegando a cada paso. Invierte todo tu cuerpo y tu mente en ese paso. Invierte todo tu ser. Sonríe por esa victoria y da otro paso. Mi casa está aquí en el momento presente. Si sabes caminar viviendo el momento presente, te darás cuenta de que el Reino de Dios está aquí y ahora. Un paso te puede permitir entrar en el aquí y ahora a cada instante… Basta que observes atentamente una flor para poder ver el Reino de Dios ahí, en ella… En realidad es lo mismo una flor, un pájaro, una nube… Si entras en contacto profundo con estos elementos te darás cuenta de que el Reino de Dios está siempre a tu alcance. El Reino de Dios permanentemente disponible, ¿pero estás tu disponible? Entras en el Reino practicando cada día de una forma más profunda. La verdadera felicidad está hecha de amor, compasión, concentración… Podemos generar esos elementos de felicidad en cualquier momento. La práctica de la plena conciencia es el arte de la permanente alegría. Con energía de la plena conciencia puedes manejar aquellas coyunturas dolorosas. Puedes sonreír al sufrimiento y abrazarlo en tu interior.

En un comienzo alguien entrenado en la plena conciencia nos puede ayudar. Con la práctica sufriremos menos. En el caso que ahora nos atañe de los estudiantes, aunque sean jóvenes albergan ya dolor en su interior y la práctica de plena conciencia le puede sin duda ayudar. La compasión tiene el poder de sanar la ira y las emocionalidades negativas. La ira nos enferma. Si no nos desprendemos del sufrimiento, seremos su víctimas. Si sabes cómo sufren por ejemplo los estudiantes, les puedes ayudar.

Puedes ayudar a superar el sufrimiento bien hablando o escuchando: “Dime qué hay en tu corazón, háblame de tus dificultades, ayúdame a comprender.” Durante la escucha puedes hacer emerger la compasión, y esta compasión te protege. Palabras amargas pueden sembrar semillas amargas dentro de ti. Inspirando te recuerdas. Estás escuchando a una persona con un solo propósito: que se vacíe. No puedes trasformar esa situación en una dialéctica. Escucha y mantén la conciencia. Estás protegido por la compasión y puedes estar ahí durante una hora si es preciso.

Si queremos ayudar a los demás hemos de escuchas previamente nuestro propio sufrimiento. Cuando ya hemos escuchado nuestro propio sufrimiento, podemos escucha el sufrimiento del prójimo. Entonces podemos practicar con nuestros colegas, pues todos sufrimos. Los estudiantes piensan que sólo ellos sufren y que por el contrario los profesores no sufren. A los profesores les puede ocurrir por su parte otro tanto. Sin embargo los profesores no hemos sabido abordar el sufrimiento. Ahora podemos ayudar al estudiante, mediante la escucha profunda, a desprenderse del sufrimiento. Comprendiendo el sufrimiento, sabremos cómo enseñarles a que sufran menos, ayudarles a que sufran menos. Nuestro aula será de esta forma un espacio de más paz y alegría. Cuando vives en paz y en alegría estás en condiciones de transmitir esa paz y esa alegría a tus congéneres. Después de haber ayudado a la familia, podrás ir a los compañeros de trabajo, a los estudiantes. El principio al fin y al cabo es el mismo, es decir que ellos vuelvan a sí mismos y puedan ayudar a otros.

El camino hacia fuera está adentro. Disfruta del Reino de Dios a cada paso. Hemos de entrenarnos a caminar en el Reino de Dios. Por ejemplo pronuncio “He llegado” (Dos veces). “Estoy en casa” (Tres veces). En realidad puedes inventarte tú mismo tus propias palabras para ayudarte. Esa es la dirección del Reino de Dios. “Soy sólido, soy libre…” Te anclas en el momento presente y cultivas la solidez. Al estar establecidos firmemente en el momento presente, somos libres. Caminamos como personas libres. Disfruta cuando apagas “la radio” constante de tus pensamientos. Hazte al hábito de disfrutar de tus pasos y de la respiración. La solidez y la estabilidad te aporta felicidad. “Soy sólido y por lo tanto soy libre.”

Podemos igualmente generar juntos una energía poderosa que auspicie la transformación. Esto se aplica también al comer consciente. De esta forma disfrutamos por supuesto de la comida, pero también de la presencia del grupo. Todo el mundo puede contribuir a sumar a la energía de la plena conciencia. Por poner un ejemplo: Un segundo es suficiente para ver el sol dentro de la zanahoria, el sol, las nubes, el agua, la tierra…, también al propio el labrador. En un solo segundo de contacto antes de la ingesta, te puedes poner en realidad en contacto con todo el universo.

Observa que en realidad, ese simple trozo de zanahoria representa el cosmos infinito. En el marco del sacramento de comunión católica, se realiza algo semejante. En ese sacramento entramos igualmente en contacto con el sol, la madre tierra, el cosmos… Ellos llegan a ti como amor. Basta masticar con conciencia ese trozo de zanahoria. En ese instante no llegan tus miedos. En ese instante sólo desembarca el agradecimiento, la admiración por la zanahoria. A mismo tiempo sientes la presencia de los demás compañeros generando la energía de la plena conciencia y de la alegría.

El noble silencio es muy elocuente. El noble silencio nos susurra la unidad, la hermandad. En Plum Village compartimos así nuestra comida y nuestra cena y nos damos cuenta de que son francamente nutritivas. Por último hemos de decir que la campana es también un recuerdo, un llamado para aparcar nuestros pensamientos y volver a nuestra casa aquí y ahora. En realidad podríamos decir que el sonido del “gong” no se acerca de fuera. Viene del Buda de dentro de nosotros que nos dice que volvamos a casa, que volvamos a estar vivos, que resucitemos. Sin plena conciencia no estamos vivos. La campana nos ayuda volver a nosotros mismos. La plena conciencia viene a ser algo así como el Espíritu Santo en el marco de la tradición católica. La plena conciencia tiene la capacidad de sanar y Jesús estaba habitado del Espirítu Santo.

Durante el tiempo que nos sentamos y respiramos juntos la campana nos ayuda a volver al aquí y el ahora. No escuchamos sólo con nuestros oídos, podemos escuchar igualmente con cada una de nuestras células. En ese instante tal vez podamos también invitar a todos nuestros antepasados. En realidad nuestros antepasados están vivos en cada célula y podemos volver con ellos en cada sonido de la campana. Podemos invitar a los antepasados a que escuchen también la campana. El maestro de la campana esta ahí para invitarnos a volver sobre nosotros mismos. Escuchamos, escuchamos, escuchamos… Este sonido nos retorna a nuestro verdadero hogar, nuestra verdadera casa que está aquí y ahora. Este maravilloso sonido me ayuda a volver al Reino de Dios. Todo eso lo vamos a hacer juntos. Ello nos ayudará a sanar.

FELICES PASCUAS

 

“Se necesita entrenamiento para amar correctamente; y para ser capaz de dar felicidad y alegría, debes practicar la mirada profunda dirigida hacia la persona que amas. Porque si no comprendes a esta persona, no puedes amar correctamente. La comprensión es la esencia del amor. Si no puedes comprender, no puedes amar. Éste es el mensaje del Buda.” – Thich Nhat Hanh

HAY ALGO ESPECIAL EN TI

Lo veo en tu mirada
Lo capto en tu intención
Lo entiendo en tus explicaciones
Lo escucho en tu voz
Lo comparto en tus emociones
Lo acompaño en tu caminar
Lo abrazo en tu sentir
Lo leo en tus semillas
Lo oigo en tu silencio

Sólo tengo que detener mis inercias y poner un poquito de atención.
Observar que hay de especial en ti.
No quiero perderme las maravillas que me rodean.
Quiero aprender a reconocer a todos los seres especiales que están presentes en mi vida.

Sé, que solo tengo que observar y reconocer que hay en ti.
Sé, que solo tengo que observar y reconocer que hay en todo lo que me rodea.
Nada es ni bonito ni feo.
Simplemente especial.

A todos nos ha costado mucho llegar dónde estamos. Ser lo que somos.
Han sido infinitas condiciones las que se han dado para que todo esto suceda.
Cada uno de nosotros es especial y único.
Y nos encanta SER RECONOCIDOS, pues la vida está llena de milagros.
La apreciación y el reconocimiento son también uno de ellos.

Del pensamiento a la intención.
De la palabra a la acción.
Más allá de lo que creemos ser, está nuestra inspiración.
Lo que evocamos y transmitimos al mundo.

Este TILO que refleja la foto, es mucho más que un árbol.
Él representa para muchos de nosotros una inspiración.
La ilusión de sentirnos bajo su protección, nos hace regresar a Plum Village.
Incluso sus hojas secas nos traen paz y calma cuando las injerimos en infusión.
Su fuerza está más allá del tamaño y la apariencia.
Nos provoca AMOR, su presencia, su serenidad y ha sido nuestra mirada profunda quien lo ha convertido sencillamente en UN SER ESPECIAL.

Escuchar atentamente nuestro corazón

‘Una vez tenemos la condición de la paz y la alegría en nosotros, podemos permitirnos vivir cualquier situación. Incluso en una situación infernal, seremos capaces de contribuir con nuestra paz y serenidad. La cosa más importante para cada uno de nosotros es tener algo de libertad en nuestro corazón, alguna estabilidad en nuestro corazón, alguna paz en nuestro corazón. Solamente entonces seremos capaces de aliviar el sufrimiento alrededor nuestro’. – Thich Nhat Hanh

Queridos amigos,

Nuestro corazón procura siempre, comunicarse con nosotros de la manera más amorosa posible. Su latido rítmico y constante se esmera en contactar con nosotros desde la Plena Consciencia. Cada uno de sus movimientos acompasa nuestra respiración. Cada una de nuestras emociones y sentimientos buscan refugio en él y claman, por ser atendidas, desde su confortable estancia.

Pero no siempre andamos DESPIERTOS.

No siempre nuestra Atención es Plena.

Y a veces, hacemos oídos sordos para no ocuparnos de ello.

Nuestras ocupaciones y distracciones pueden ser múltiples. Variadas. Y todas ellas suelen ir bien acompañadas de un discurso contundente que las excusa.

Un nudo en la garganta.

La voz debilitada.

Unas lágrimas en los ojos.

Cierta presión en el pecho.

Un retortijón en el estómago.

O una incontinencia sorpresiva, son, algunos de los recursos que utiliza nuestro corazón para llamarnos al orden. Para reclamar nuestra atención. Para que nos dejemos de tonterías y atendamos conscientemente aquello que realmente LE IMPORTA A NUESTRO SER.

Escucha, escucha… nos dice.

Queremos compartir algunas de las DIRECTRICES, que Thay, puso en nuestras manos al empezar:

· Mientras actúas en la sociedad, no esperes o reces para no tener dificultades. Sin dificultades, la arrogancia puede surgir fácilmente.

· Mientras meditas sobre la mente, no esperes o reces para no encontrar obstáculos. Sin impedimentos, el conocimiento actual no será retado o ensanchado.

· Mientras trabajas, no esperes o reces para no encontrar obstáculos. Sin obstáculos, el voto de ayudar a los demás no profundizará.

· Mientras desarrollas un plan, no esperes o reces para conseguir el éxito fácilmente. Con un éxito fácil, la arrogancia puede surgir fácilmente.

· Mientras interactúas con los demás, no esperes o reces para conseguir beneficio personal. Con la esperanza de la ganancia personal, la naturaleza espiritual del encuentro se reduce.

· Mientras hablas con los demás, no esperes o reces para no estar en desacuerdo con ellos. Sin desacuerdos, los aires de superioridad pueden florecer.

Y nuestro querido monje Phap Luu, también nos recuerda que seguir trabajando juntos y con buen humor es el primer gran éxito de la Gira.

Desde la organización, reconocemos que nuestro gran aprendizaje está siendo “LA ACEPTACIÓN”.

“Hoy es el día de hoy”.

“Estoy aquí porque quiero estar aquí”.

“Tu estás en mi y yo estoy en ti”.

Nosotros, ya queremos hacerlo todo bien, pero…

…Pero nuestras experiencias como organizadores no tienen límite.

Os pedimos disculpas si no hemos podido dar satisfacción a todas vuestras peticiones, pero no dudéis que la INTENCIÓN ES LA DE APRENDER CADA DÍA MÁS Y MEJOR.

Seguiremos escuchando a nuestro corazón.