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Nuevas contemplaciones antes de comer

“Como familia espiritual y familia humana, todos podemos ayudar a evitar el cambio climático con la práctica de comer de forma consciente. Hacerse vegetariano puede ser la manera más eficaz de frenar el cambio climático. Ser vegetariano ya es suficiente para salvar el mundo.”  – Extracto de la carta de Thay en Blue Cliff, 2007

Querida familia espiritual:

Thay acaba de anunciar una nueva versión de las cinco contemplaciones antes de comer tras recibir una carta de científicos recomendándole que se sustituya el término “calentamiento global” por el término más apropiado “cambio climático”.

Este cambio nos da a todos la oportunidad de reflexionar profundamente sobre lo que compramos y lo que comemos. Lo que compramos y comemos puede contribuir al cambio climático o puede ayudar a detenerlo. Comer es una oportunidad de nutrir nuestro cuerpo con las maravillas del cosmos, a sabiendas de que no estamos destruyendo la tierra al hacerlo.

En las comunidades de Plum Village de todo el mundo, se practica ser conscientes de la comida y también ser conscientes de los amigos espirituales que están sentados junto a nosotros. Compartimos la comida juntos no solo para alimentar el cuerpo y celebrar las maravillas de la vida, sino también para experimentar libertad, alegría y la felicidad que da la fraternidad durante todo el tiempo que dura la comida.

Las Cinco Contemplaciones

Esta comida es un regalo del universo entero: de la tierra, del cielo, de numerosos seres vivientes y del trabajo duro y amoroso de muchas personas.

Comamos con gratitud y plena consciencia para ser dignos de recibirla.

Reconozcamos y transformemos nuestras formaciones mentales insanas, especialmente la avidez, y aprendamos a comer con moderación.

Mantengamos viva nuestra compasión de forma que reduzcamos el sufrimiento de los seres vivos, dejemos de contribuir al cambio climático y ayudemos a curar y preservar nuestro precioso planeta.

Aceptemos este alimento con el fin de nutrir nuestra hermandad, construir nuestra sangha y alimentar nuestro ideal de servir a todos los seres.

Los centros y retiros de práctica de Plum Village siempre han sido vegetarianos y desde 2007 también son veganos. En octubre de 2007, Thay escribió su famosa carta en el monasterio Blue Cliff, donde explicó por qué la comunidad se estaba convirtiendo en vegana para nutrir la compasión y ayudar a salvar el planeta.

“Los productos lácteos y los productos derivados del huevo (…) son productos de la industria cárnica —escribió—. Si dejamos de consumirlos, dejarán de producirse. (…) Según estudios de la Universidad de Chicago, un vegano emite aproximadamente 1,5 toneladas menos de dióxido de carbono a la atmósfera cada año que una persona que come carne.”

Esto es lo que Thay recomendó: “Las comunidades deben ser valientes y tomar el compromiso de ser vegetarianas al menos 15 días cada mes. Si podemos hacerlo, sentiremos una sensación de bienestar. Tendremos paz, alegría y felicidad desde el momento en que tomemos este voto y compromiso”.

 

Un baño de compasión

 

Hace justamente un año, más de 8.000 personas asistimos a la convocatoria del maestro zen Thich Nhat Hanh en Barcelona para extender un rezo unánime por la Paz.

Thay y sus monjes nos deleitaron con el canto a Avalokita.

Algunos habremos valorado la posibilidad de repetir la experiencia, pero Thay ahora no puede. Su delicada salud lo impide.

¡Fue tan precioso el baño de compasión con que nos deleitó mientras rezaba en el aire con aquel venerable encadenamiento de mudras e invitaciones de la campana!

Su cuerpo, su mente y su palabra en perfecta unión, junto a todos nosotros, emitiendo juntos bocanadas de energía por doquier. Transportando su mensaje de paz para todos los seres con el sonido de la campana. Compasión por el sufrimiento, comprensión, plena atención en el momento presente.

¿Habrá servido de algo la energía y el amor de nuestra plegaria?

Claro que sí.

Las energías siempre generan cambio.

No obstante el dolor nos rodea. Personas cercanas que mueren, crueles enfermedades nos acosan, suicidios…

Accidentes en masa, miles de inmigrantes perecen al buscar un poco de dignidad, la tierra se rebela e infringe la muerte a los más débiles…

Los abusos, la mentira y la perversión ya no nos sorprenden.

Tanta corrupción no puede ser normal.

Dolor y sufrimiento nos acompañan.

Sin embargo, no lo dudemos, el rezo surtió su efecto. En nosotros y en muchos seres y lugares.

En algún momento repetiremos la meditación por la paz. Con o sin Thay. Pero unidos y cercanos a él.

Para dicha ocasión habrá que prepararse a conciencia y crecer como familia espiritual como dignos seguidores de Thay.

Para dicho momento debemos comprender que:

«Aquel que se inclina y aquel que recibe la inclinación están, por naturaleza, vacíos.

Por tanto, la comunicación entre nosotros es inefablemente perfecta.»

Aquel que venera y aquel que es venerado, aquel que reza y el que es rezado están, por naturaleza, vacíos.

Ambos carecen de entidad separada. Están en conexión. Unidos.

El absoluto nos abarca e incluye a todos. Todos somos parte constituyente del todo. No hay separación.

Mediante nuestra meditación elevamos una plegaria a nosotros mismos, a todos y a todo.

Un rezo repleto de la energía de la plena conciencia en el momento presente, cargado de comprensión, rebosante de compasión.

Si sufres, si sufres por los que sufren, te animamos a transmutar el dolor en energía de compasión y amor.

Os animamos a elevar vuestro deseo de paz y amor hacia todos aquellos que tanto sufren y hacia la Madre Tierra que nos soporta.

Hacedlo en casa, junto a vuestra familia y con vuestros amigos, reunidos con vuestra sangha.

Un abrazo.

Los fundamentos de una ética global

Ayer hablamos sobre volver al momento presente. Hay algunos que dicen: «Sé que el momento presente es muy aburrido». Estas personas están acostumbradas a estar en el pasado, a estar atrapadas por el pasado, a vivir en un mundo de recuerdos. O sueñan con el futuro, esperando cosas que pueden ocurrir. No han estado realmente en el momento presente. Cuando dicen: «Sí, conozco el momento presente y es aburrido», significa que nunca han estado realmente en el momento presente. ¿Por qué? Porque no tienen esa costumbre. Están acostumbrados a vivir en el pasado y consideran al pasado su hogar. Siempre se deslizan hacia el pasado y se preocupan de asuntos del pasado. Temen lo que temían en el pasado, etcétera. Tienen la impresión de que el pasado es su hogar. Están habituados a él, se siente más a gusto en el pasado. Pero el presente es la vida, es un mundo por descubrir. Tu cuerpo está ahí, en el momento presente. Tu vida está ahí, en el momento presente. Y el mundo está ahí, en el momento presente. Por eso es tan importante regresar al momento presente, para vivir realmente nuestra vida.

Cuando oímos el sonido de la campana sabemos el significado de ese sonido. El sonido de la campana se creó, se ideó, para ayudarnos a dejar el pasado, el futuro y regresar al momento presente. El sonido de la campana no viene del exterior, viene de nosotros. Hemos acordado que cada vez que oímos el sonido de la campana detenemos nuestro pensamiento, detenemos nuestra conversación. Inspiramos en plena conciencia, somos conscientes de la inspiración, sonreímos y regresamos al momento presente. Así que el sonido de la campana es un amigo que nos recuerda que hay una vida que vivir, y que la vida debe ser vivida en el momento presente. Hemos de vivir la vida.

Cuando escuches la campana puedes dejar que el sonido de la campana penetre profundamente en cada célula de tu cuerpo. Permites, invitas a todas las células de tu cuerpo a unirse a ti escuchando la campana. Porque el sonido de la campana puede penetrar hondo en cada célula. Sabemos que todos nuestros antepasados y ancestros espirituales, como Buda, Jesús, Mahoma, Abraham, están aún vivos en cada célula de nuestro cuerpo. Invítalos a todos a escuchar la campana al mismo tiempo. Todos nuestros ancestros están vivos en cada célula de nuestro cuerpo. Cuando escuchamos la campana profundamente todos nuestros ancestros escuchan la campana en ese instante. Habrá plena conciencia, concentración y paz para todos. Escuchar la campana es una práctica muy profunda. Si escuchas de este modo, la paz y la felicidad son posibles durante el tiempo de la escucha.

El sonido de la campana ayudará a detener todo tipo de preocupación, miedo, pensamiento e imaginación. El sonido de la campana nos ayuda a traer de regreso la mente a nuestro cuerpo. Así estaremos totalmente presentes en el aquí y el ahora. Escuchar la campana es una práctica muy agradable, y una práctica profunda. Cuando escuchas la campana, lo primero que haces es detenerte. ¿Detener qué? Están ocurriendo muchas cosas. Está el hablar, está el pensar, está el sentir. Detenerse es una parte muy importante de nuestra práctica. Samatha es detenerse. Hay un hábito, una energía llamada energía del hábito que está en nosotros. Siempre está empujando. Creemos que la felicidad no es posible en el momento presente. No sabes cuándo empezó este tipo de hábito, pero hay un hábito: pensar que la felicidad no es posible en el aquí y el ahora, que tenemos que ir a buscar la felicidad en algún otro lugar o en el futuro. Es la energía del hábito en todos, y por eso hemos estado corriendo. Sabemos que nuestros padres lo han hecho también. El hábito de correr nos ha sido transmitido por nuestros padres, y nuestros padres lo recibieron de nuestros ancestros. Así que es un hábito antiguo. Un hábito muy antiguo. Creemos profundamente que si nos vamos al futuro podremos obtener más condiciones para nuestra felicidad. Y por eso hay una carrera, una tendencia a correr siempre hacia el futuro buscando la felicidad. No estamos a gusto en el momento presente. Por eso parece que el momento presente es aburrido. En parte a causa de ese tipo de energía del hábito. Así que cuando oímos el sonido de la campana se supone que detenemos ese tipo de energía del hábito.

Deberíamos producir la visión profunda de que todo lo que buscas, incluso tu libertad, tu felicidad, tu alegría, incluso la Tierra Pura de Buda, el Reino de Dios, debería ser encontrado en el momento presente. Esta es una reacción, un tipo de respuesta muy fuerte a ese tipo de energía del hábito. Detenerse de esta manera no es fácil. Recuerdo una vez, cuando fui a la India a ayudar a organizar retiros para los intocables. Varios millones de ellos han abrazado el budismo porque creen que el budismo es el único camino que puede ayudarles a salir de la discriminación. Son la clase más baja en esa sociedad. Han sido discriminados durante muchos miles de años. Había un señor que pertenecía a la Sociedad Budista. Era originario de esa clase, de los intocables, los dalit. Posee un apartamento en Nueva Delhi, tiene una familia, tiene una vida confortable en lo material, pero aún tiene muchos hábitos de su casta. Yo estaba sentado en el autobús. Íbamos hacia el sur. Yo disfrutaba de mirar por la ventana, disfrutaba del paisaje de la India. Cuando me giré hacia él vi que estaba sentado de forma muy tensa. No disfrutaba. Mientras yo disfrutaba de estar en el bus, del paisaje indio, lo vi muy tenso. Le dije: «Querido amigo, sé que estás deseando hacer mi visita agradable y feliz. Sabes que me siento muy bien y muy feliz ahora. Así que, por favor, relájate. Siéntate hacia detrás y relájate. No te preocupes». Él dijo: «De acuerdo». Así que se sentó hacia atrás y se relajó. Yo miré de nuevo hacia afuera, por la ventana, disfrutando otra vez. Pocos minutos después volví a mirarle y estaba tan rígido como antes. Porque ese tipo de preocupación, esa sensación, ese tipo de tendencia de luchar siempre, le había sido transmitida por muchas generaciones de ancestros. Y no es tan fácil el detenerse, simplemente.

Necesitas un amigo para recordarte que te detengas. Necesitas el sonido de la campana. Necesitas compañeros de práctica que a veces te ayuden a parar. No quieres luchar contra ello, porque es imposible combatir esa energía del hábito. El método prescrito es reconocer la energía del hábito. El sonido de la campana, o un amigo, o tu respiración consciente te dirán que la energía del hábito está ahí, y una vez que la reconozcas tan solo le sonríes: «Hola mi querida energía del hábito, sé que estás ahí». Cuando dices algo así, cuando respiras y dices algo así, te liberas de ello. Cada vez que regrese, haz lo mismo. Tan solo reconoce la energía del hábito. Esa práctica se llama simple, mero reconocimiento. No has de luchar.

Hace años, había un joven practicante estadounidense que vivía en Upper Hamlet. Durante las primeras semanas de su estancia en Upper Hamlet estaba muy concentrado. Rodeado por monásticos y practicantes laicos, estaba protegido y apoyado en su práctica. Así que le era fácil permanecer en el momento presente y disfrutar de caminar y sentarse, y trabajar con los miembros de la comunidad de Upper Hamlet. Un día se celebró la fiesta de Acción de Gracias. Cada grupo perteneciente a una nación debía cocinar un plato nacional para ofrecerlo al altar de los ancestros. Él pertenecía al grupo de Estados Unidos, y ese grupo le pidió que fuera de compras. Así, se fue a Saint-Foy-la-Grande de compras para su grupo. Durante el tiempo que pasó en el mercado no se sintió en calma. Intentaba hacerlo todo rápidamente para acabar, y se sorprendió, porque durante las últimas tres semanas no había tenido esa sensación, la tendencia a correr, a acabar deprisa. Pero tuvo tiempo de inspirar y preguntarse por qué esta actitud, ese comportamiento, esa sensación había aparecido. Sabía que durante las últimas tres semanas había estado rodeado de buenos practicantes que le protegían, que le mantenían en el momento presente. De pronto vio algo. Esa era la visión profunda que tuvo mientras inspiraba. Reconoció a su madre, porque su madre es siempre así, siempre corriendo, tratando de hacer las cosas rápido para acabar. Vio esto, esa era su visión profunda. Y dijo: «Hola, mamá. Sé que estás ahí». Y de pronto esa sensación, esa energía de correr no pudo hacerle nada.

Solo reconócelo y serás libre. Este es un método de práctica llamado mero reconocimiento. No has de luchar, solo reconocerlo: «Hola, querido amigo. Sé que eres un viejo amigo, te conozco». También Buda practicaba así. Incluso después de la iluminación Buda siguió practicando. Porque la práctica alimenta tu felicidad, tu paz, tu alegría. Buda practicaba como nosotros lo hacemos.


Cuando yo era monje novicio aprendí cómo invitar la campana. Antes de invitar la campana has de prepararte. Se supone que eres el maestro de la campana. Has de prepararte a ti mismo por la manera de inspirar y espirar. Hay un breve poema para que lo memorices y practiques con la respiración si quieres ser un maestro de la campana. El gatha dice así: «Cuerpo, palabra y mente en perfecta armonía». El segundo verso es: «Envío mi corazón con el sonido de esta campana». El tercer verso es: «Que todo el que me escuche despierte de su olvido». El olvido es lo opuesto a la plena conciencia. Plena conciencia es unión de mente y cuerpo, y permaneces totalmente en el momento presente. El olvido es justo lo opuesto: cuerpo y mente separados, no estás en el momento presente. No sabes lo que está pasando en tu interior y a tu alrededor. «Que todo el que me escuche despierte de su olvido y trascienda el camino de la ansiedad y el dolor». Este es el cuarto verso.

El monje novicio sostiene el invitador (no lo llamamos palo) inspirando y espirando con el gatha, el breve poema:

Cuerpo, palabra y mente en perfecta armonía,

Envío mi corazón con el sonido de esta campana.

Que todo el que me escuche despierte de su olvido

Y trascienda el camino de la ansiedad y el dolor.

Después de haber inspirado y espirado dos veces me siento en calma. Me siento concentrado. Me siento preparado. Estoy capacitado para ser maestro de la campana. Entonces invito la campana a emitir medio sonido.

 

El medio sonido es para avisar, para avisar a la campana y a la gente de que viene un toque pleno. Este es un medio sonido. Así, al principio practicas una respiración, el primero y el segundo verso del poema. Y entonces practicas de nuevo inspirar y espirar con el tercer y cuarto verso del poema. Entonces invitas medio sonido de la campana. Tradicionalmente creemos que el sonido de la campana viene de dentro, que es nuestro Buda interior llamándonos para que regresemos al aquí y al ahora. Tienes que presentar tus respetos a Buda. Buda te llama, el Buda interior te está llamando y has de detenerte, dejar de hablar, dejar de pensar, impedir que la energía del hábito te empuje a correr. Has estado corriendo toda tu vida.

Cuando alguien escucha el medio sonido sabe que el sonido real, el sonido completo de la campana se va a oír. Y se prepara para la recepción del sonido, la voz de Buda desde el interior. Así, todo el mundo practica inspirar y espirar al menos una vez. Y esa inspiración y espiración es para ayudar a detenerse. Puedes tardar seis u ocho segundos en practicar el detenerte. Imagina personas practicando la inspiración y espiración y deteniéndose. La energía de detenerse es muy poderosa. Y como maestro de la campana has de ser generoso. Debes dar a los demás el tiempo suficiente para que se preparen a parar completamente, a estar preparados para recibir el sonido completo de la campana, la voz de Buda saliendo de nuestro profundo interior.

Cuando todo el mundo está preparado el maestro de la campana invita el sonido completo. Después de escuchar el primer sonido completo tenemos tiempo para disfrutar de tres inspiraciones y espiraciones. La práctica puede ser muy profunda. Inspirando, puede que quieras decir: «Escucho, escucho de verdad. Escucho con todo mi cuerpo, con todas las células de mi cuerpo. Invito a todos mis ancestros a escuchar conmigo. Mis hijos y sus hijos, aunque no se hayan manifestado, ya están en mí, y los invito a todos a escuchar conmigo». Así que todo el cosmos escucha. «Escucho, escucho de verdad, este maravilloso sonido me lleva de regreso a mi verdadero hogar». Mi verdadero hogar no es el pasado. Mi verdadero hogar no es el futuro. Pasado y futuro solo son fantasmas, espíritus. Mi verdadero hogar es el momento presente. El sonido de la campana te lleva de regreso al momento presente. Y tu inspiración y espiración te ayudan a que regreses al momento presente. Tocas las maravillas de la vida en el momento presente.

Como maestro de la campana sabes que la gente necesita tiempo para disfrutar de sus tres respiraciones. Existen personas cuya respiración es más larga que la nuestra. Así que es mejor para el maestro de la campana dejar algunos segundos más para que todo el mundo tenga tiempo de sobra para disfrutar de tres inspiraciones y espiraciones. Tu inspiración puede durar tres, cuatro segundos o más. Y tu espiración puede durar más, cinco o seis segundos. Disfruta de tu inspiración y disfruta de tu espiración tres veces. Y entonces esperas un poco más porque eres un maestro de la campana compasivo. Quieres realmente que la gente disfrute. Porque respirar así es muy agradable. Te da paz, calma, placer, a ti mismo. Entonces invitas la campana a sonar por segunda vez. Y de nuevo, tres inspiraciones y tres espiraciones. Después el tercer sonido completo y de nuevo tres inspiraciones y tres espiraciones. Ahora puedes dejar el invitador e inclinarte ante la campana.

 

 

Hay muchas campanas. En Plum Village durante la meditación caminando nos solemos detener cuando oímos sonar la campana de la iglesia. Cada aldea está rodeada de pueblos, y cada pueblo tiene una iglesia. La gente todavía invita la campana de la iglesia a mediodía. Así que durante la marcha, si oímos la campana de la iglesia también nos detenemos y disfrutamos de inspirar y espirar.

Esta es una campana pequeña. Puede que os guste tenerla en casa para practicar. También tiene una almohadilla, pero puede que te guste ponerla sobre la palma de tu mano. Puedes visualizar tu mano como una flor de loto. Esta es una joya en el corazón de la flor del loto. Puede que te guste cogerla así a la altura de tus ojos. La miras y practicas la respiración consciente con el gatha: «Cuerpo, habla y mente en perfecta armonía envío mi corazón con el sonido de esta campana. Que todo el que me escuche despierte de su olvido y trascienda el camino de la ansiedad y el dolor.» Entonces invitas el medio sonido, inspiras y espiras y permites a los demás prepararse para recibir el sonido. E invitas la campana a sonar. Así, en tanto que practicantes, podemos respirar de tal manera que la paz penetre profundamente en cada célula de nuestro cuerpo. Esto es posible. Permitimos que todas las células de nuestro cuerpo escuchen, no solo nuestra mente.

La mente también está hecha de células, formaciones mentales. Cada vez que hay formaciones mentales en nosotros les permitimos escuchar la campana. Bien sea una preocupación, ira, miedo, o apego, permitimos a las formaciones mentales internas, las invitamos, a escuchar la campana con nosotros. Y todo el mundo se beneficiará.

Así como una flor está hecha de elementos no-flor, nosotros estamos hechos de elementos no- nosotros. Estamos hechos de la cultura de los ancestros, de la comida, el aire, el agua, etc. Estamos hechos de forma, sensaciones, percepciones, formaciones mentales y conciencia. Y tú invitas a cada componente a escuchar profundamente la campana. Hay una forma de escuchar que puede aportar paz profundamente dentro de cada célula de tu cuerpo y de tu mente.


Cuando practicamos la meditación caminando hacemos lo mismo. Caminamos con nuestra mente y nuestro cuerpo unidos. Deberíamos estar plenamente presentes en cada paso. Deberíamos estar ahí en cada paso, totalmente presentes. Estoy ahí, estoy realmente ahí. Cuando estés solo puede que quieras probar el paso lento. Cuando inspires da un solo paso, y cuando espires da un solo paso. Puedes hacerlo muy despacio porque estás solo. Puedes ir tan despacio como puedas permitírtelo, tan despacio como quieras. Inspirando puede que quieras decir: «He llegado, he llegado». Quiere decir que he llegado al momento presente, al aquí y el ahora. Y esto no es una mera declaración verbal. Es una realización. Tienes que llegar de verdad. Significa que tienes que ser capaz de detener la carrera completamente. Sabemos que la carrera sigue, incluso mientras duermes, en sueños sigues corriendo. Reconocemos esa energía del hábito de correr en nosotros. Así que este paso es para detenerla. He llegado. Ya no corro más. Ya no quiero correr más. He llegado significa que ya no quiero correr más. He estado corriendo toda mi vida. Ahora quiero detenerme y disfrutar de la vida en el momento presente. Así que he llegado tiene un significado muy profundo, un deseo profundo. He llegado. Y da este paso de manera tal que puedas llegar de verdad. Esto es un reto. Si has llegado de verdad, lo sabrás. No necesitas ningún Buda que te lo diga.

Para llegar de verdad necesitas una firme plena conciencia y concentración. Has de emplear el 100% de tu cuerpo y de tu mente en dar un paso para llegar de verdad. Para llegar al 100% deberías invertir el 100% de tu cuerpo y el 100% de tu mente. Lo que significa que tu plena conciencia, tu concentración, deberían ser fuertes para realmente llegar al aquí y el ahora. Si sientes que no has llegado al 100%, que has llegado en parte, como en un 40% o 60%, no des otro paso, tan solo quédate ahí. Hasta que llegues. Rétate a ti mismo. Sigue respirando. Esto es una revolución. Rétate a ti mismo. Si no puedes llegar ahora, ¿cuándo llegarás? Eres un hombre, eres una mujer, y te retas a ti mismo. Si no puedo llegar ahora, ¿cuándo seré capaz de llegar? Así que quédate ahí hasta que sientas que has llegado totalmente. Y el universo entero será testigo de esa llegada. Imprimes el sello de la llegada en el suelo. Y todos los Budas y bodhisattvas y todos los seres vivientes sabrán que esta es una auténtica llegada. Has llegado realmente. Y cuando hayas sido capaz de llegar completamente, sonríe. Sonríe una sonrisa de victoria. Y da otro paso. Si puedes dar un paso puedes dar dos o tres. Pero lo esencial es que has logrado dar el primer paso, llegar. He llegado no debería ser una declaración verbal, debería ser una realización total. Y has de ser muy consciente de tu paso, de tu respiración, has de invertir el 100% de tu cuerpo y de tu mente en dar el paso para que puedas llegar de verdad.

Eso es algo que podemos permitirnos, porque siempre podemos concedernos 10 o 15 minutos para hacer lenta meditación caminando. Eliges una distancia desde este árbol a aquella roca, quizá 10 o 15 pasos. Puedes disfrutar de cada paso desde la roca hasta el árbol, desde el árbol hasta la roca aprendiendo a tocar profundamente el momento presente. He llegado, estoy en casa. Mi hogar no es el pasado, mi hogar no es el futuro, mi hogar está en el aquí y el ahora. Y caminar de esta forma es un medio maravilloso para aprender a detenerse. Detenerse es una parte muy importante de la práctica de la meditación. Cuando llegas realmente ya no sientes que el momento presente sea aburrido. De hecho, entrarás en contacto con todas las maravillas de la vida que están ahí. La energía de la plena conciencia y la energía de la concentración te ayudan a tocar de verdad el momento presente. Y cuando tocas el momento presente, tocas todas las maravillas de la vida.

Descubres que la Tierra Pura de Buda y el Reino de Dios están a tu alcance en el aquí y el ahora. Para los practicantes budistas diría que si estás buscando la Tierra Pura, búscala en el aquí y el ahora. La Tierra Pura es ahora o nunca. A los amigos cristianos les diría que si están buscando el Reino de Dios, deben buscarlo en el aquí y el ahora. Y les digo que el Reino es ahora o nunca. Por eso el momento presente es una puerta abierta a todas las maravillas, incluyendo el Reino de Dios, la Tierra Pura de Buda. Buda, Jesús, tu libertad, tu felicidad, deberías también encontrarlas en el momento presente. Por eso la práctica, la práctica sincera, debería ayudarte a regresar al momento presente.


El camino de Buda puede ser comprendido en términos de energía. Y sabemos que la energía de la plena conciencia es la energía que hemos generado durante nuestra práctica. Esta es la práctica de base. La plena conciencia es la energía que nos ayuda a estar ahí, establecidos en el momento presente. La plena conciencia nos ayuda a traer de regreso la mente al cuerpo. La plena conciencia nos ayuda a estar realmente presentes, realmente vivos, y a tocar las maravillas de la vida que están disponibles en el momento presente. La plena conciencia nos ayuda a estar atentos a lo que está pasando, nuestra felicidad y también nuestro sufrimiento. Porque la plena conciencia nos ayuda a tratar nuestra alegría y a tratar nuestro sufrimiento, a tratar el sufrimiento del mundo y a trabajar por la felicidad del mundo. Y la energía de la plena conciencia lleva consigo la energía de la concentración. Cuando eres consciente de algo estás de alguna manera concentrado en eso. Si preservas tu plena conciencia, si mantienes tu plena conciencia viva sobre algo estarás concentrado en ello. Y cuanto más concentrado estés en ello más consciente de ello serás. Así, estos dos tipos de energía se apoyan mutuamente.

Cuando tu plena conciencia y tu concentración son lo bastante poderosas empiezas a obtener visión profunda (insight). Visión profunda es iluminación. Es comprensión. No debes practicar ocho años para alcanzar la iluminación o visión profunda. La visión profunda puede ser un asunto de cada día. Siempre que hay plena conciencia ya hay algo de visión profunda. Supón que estamos inspirando. Como estás inspirando en plena conciencia la respiración consciente ya es visión profunda. Porque todo el mundo respira pero no todo el mundo es consciente de que está inspirando. Y tú eres consciente de que estás inspirando. Eso ya es visión profunda. Eso ya es iluminación, eso ya es despertar. Y cuando inspiras en plena conciencia puedes darte cuenta de que estás vivo. Porque si no estuvieras vivo no podrías inspirar. Al inspirar en plena conciencia alcanzas la visión profunda de que estás vivo, aún vivo. Y estar vivo es algo muy importante, es un milagro, es el mayor de todos los milagros: que estar vivo es maravilloso y que puedes disfrutar de la vida. Puedes inspirar de tal manera que tu inspirar sea una celebración. Celebras el estar vivo a través de tu inspiración. Así, la práctica de la respiración consciente puede ser muy profunda porque aporta plena conciencia, aporta concentración y aporta visión profunda.

Con visión profunda sabemos qué hemos de hacer y qué no hemos de hacer. Qué decir y qué no decir, qué pensar y qué no pensar. Por eso, estos tres tipos de energía que generas en tu práctica son la base de toda ética. No puedes hablar de moralidad, no puedes hablar de un código de comportamiento, no puedes hablar de ética budista sin hablar de plena conciencia, concentración y visión profunda. Es con la energía de plena conciencia, concentración y visión profunda con lo que puedes construir un camino, puedes encontrar un camino, puedes construir un camino y ofrecerlo a la humanidad. Un camino que lleve a la paz y a la felicidad. Un camino de transformación y sanación. Por eso es tan importante que reflexionemos sobre la cuestión de la ética global en términos de la práctica. La práctica, nuestra práctica básica, es la práctica de generar la energía de la plena conciencia, concentración y visión profunda. Y la visión profunda traerá compasión, traerá amor, traerá armonía, traerá paz.

La palabra moralidad, ética, su equivalente en chino es “Tao De“. Tao es el camino, la manera. Estamos hablando del camino de Buda, la manera de Buda. Y sabemos que la manera de Buda está hecha de plena conciencia, concentración y visión profunda. Tan simple, tan sencillo. Hemos oído hablar del noble camino, el noble óctuple camino. Pero la palabra Tao en la cultura chino-vietnamita también significa verdad. No solo la manera, sino la verdad. Cuando decimos “realizar el camino” significa “alcanzar la verdad”. Así que Tao significa el camino y también la verdad. Y a veces significa realidad última. De significa virtud, como el perdón, como la compasión, como la tolerancia, como la hermandad, todas las cosas buenas que todos necesitamos. El camino debería poder producir ese tipo de virtudes que nos ayudarán a transformar y a aportar una vida feliz a todo el mundo.

En este retiro hablaremos, aprenderemos acerca de la enseñanza de las cuatro nobles verdades. Porque la enseñanza sobre las cuatro nobles verdades es la base de la enseñanza budista. La primera verdad es el malestar. La segunda verdad es la producción del malestar. La tercera verdad es el cese del malestar. Y la cuarta verdad es el camino que lleva al cese del malestar. Este también se llama el noble óctuple camino.

Lo primero que hemos de decir acerca de esta enseñanza es que el interés fundamental de Buda es cómo gestionar el malestar. El malestar es una realidad. Hay sufrimiento interno y hay sufrimiento a nuestro alrededor. Y en vez de hablar sobre cómo se creó el mundo, cuánto puede durar la Tierra, etc., Buda quisiera llevar nuestra atención al hecho de que el sufrimiento está ahí. Y podemos hacer algo para aliviar el sufrimiento interno y el de nuestro entorno. Esta es la primera característica de la primera enseñanza dada por Buda. Cómo tratar el sufrimiento, cómo tratar el malestar en nosotros y en el mundo. Este es el principio de la enseñanza budista sobre ética global.

Ya no huyo más

Thay ha recibido recientemente esta hermosa y conmovedora carta de uno de sus estudiantes en Irlanda. Con permiso del autor, Thay nos pidió que lo pusiéramos en la web para que pudiera leerla toda la comunidad.

EIRE (Irlanda)

04/02/2014

Querido Thay:

Hace poco más de ocho años, tal vez diez, solía conducir después del trabajo hasta las montañas de Dublín noche sí noche no y aparcaba al borde del acantilado. Liaba y fumaba un porro tras otro y lloraba y lloraba y lloraba. Me gustaba conducir el automóvil hasta el borde del precipicio y tratar de reunir el valor para no parar y poner allí fin a mi vida. Era un lugar muy hermoso. Las montañas descienden a los lados hasta un bello y verde valle atravesado por un hermoso río. Un bello lugar para morir, pero no fui capaz de hacerlo. Lloraba durante casi todo el camino a casa y me iba a la cama.

La mañana siguiente y cada mañana siguiente me llevaban  a la tortura de otro día, y luego llegaba el fin de semana y yo iba y bebía y bebía y bebía, luego fumaba porro tras porro tras porro. Todo para agostar y apagar el dolor dentro de mí. Entonces llegué al límite de mi vida. Trabajaba en una oficina. Tenía “mucho éxito en mi trabajo”, trabajo que me estaba matando. Cada mañana, cuando entraba en ese lugar, un edificio de oficinas, podía sentir cómo mi alma se quedaba fuera. Mi parte hermosa nunca entró y yo estaba empezando a morir. Tenía unos 35 años.

Años atrás uno de mis mejores amigos se había suicidado: se llamaba  B__ R__. Escribo aquí su nombre porque merece ser escrito. Era un hombre encantador. Crecimos juntos, nos peleamos juntos, jugamos juntos y éramos grandes amigos. Fue una gran sorpresa para mí -su muerte-. Siempre pensé que yo sería el primero en morir. Bueno, estando al límite de mi vida me vino una voz: “T, ¿qué es lo que más te dolería no haber hecho antes de morir?” Y la respuesta llegó de inmediato. Poesía. Siempre amé la poesía, pero nunca había llegado a vivirla. Entonces me di cuenta de que estaba viviendo mi vida de la forma en que yo creía que mi madre y mi padre querían que la viviera. En resumen: estaba tratando de ajustarme a la idea de “éxito” de mis padres.

Sabe, mi padre era un hombre muy violento. Pegaba a mi madre muchas, muchas, muchas veces. Y me pegaba a mí y a mis tres hermanos. Yo vivía en un gran temor de mi padre. Y lo odiaba mucho. Él solía decirme que no llegaría a nada, que sería un fracasado. Señalaba a mi hermano pequeño y a él le decía que crecería y llegaría a ser un gran hombre. También sufrí abusos sexuales por parte de dos personas de fuera de mi familia. Esto ocurrió en dos ocasiones. Así que desde muy pequeño quería firmemente morirme. Sin embargo, los veranos eran muy hermosos. Los pasaba en la granja de mi tío en el condado de Sligo y fue allí donde nos permitieron ser niños. Jugábamos desde el amanecer hasta el anochecer como lo hacen en verano los niños felices. Mi tío, J__M__, le dijo a mi padre a la cara que mientras él estuviera cerca, nadie -y señaló a mi padre- nos haría daño. Le dijo que se fuera y cuando dijo todo esto sentí una muy hermosa alegría y mucha paz. He mencionado el nombre de mi tío ya que también merece ser escrito.

La misma la voz que me había preguntado acerca de lo que me habría gustado hacer dio la respuesta, y en ese momento decidí que iba a hacer todo lo posible por vivir. Y vivir de la forma en que yo quisiera vivir. Sentí que me quitaba un gran peso de los hombros. Empecé una licenciatura en Poesía. Era como volver a casa. Para mí no suponía “estudiar” nada. Estaba atravesando una puerta de la que aún tengo que emerger. Renuncié a mi trabajo “exitoso” y me entregué a la poesía. En realidad no escribo poesía, Thay, decidí vivirla. Hasta donde era capaz, por primera vez en mi vida sentía que estaba viviendo.

Disminuí la bebida hasta una copa al mes más o menos, tal vez cada seis semanas. Seguí fumando porros y a veces tomaba mucha cocaína. De hecho, empecé a hacerlo con regularidad hasta que se convirtió en un problema para mí. Pero, sabe, una vez que había atravesado la puerta de la poesía, no había vuelta atrás. Renuncié a la cocaína. En realidad, no renuncié a ella. Tan solo la dejé. Y entonces conocí a otro hombre hermoso llamado  C__S___. Un nombre que realmente merece ser escrito. Él me inició a la plena consciencia.

Antes de encontrarle, sufrí en una ocasión impulsos suicidas muy graves. Deseaba conducir hasta una playa del oeste de Irlanda y seguir hasta entrar en el océano. Recuerdo que era la víspera de Navidad. Estaba muy borracho, de camino a la playa mi coche se averió. Era tarde en la noche y un automóvil de la policía se detuvo detrás de mí. El agente salió del auto y llamó a mi ventanilla, que bajé. Me preguntó si estaba bien y yo tan solo me eché a llorar y le dije que estaba borracho y quería suicidarme. Él se quedó conmigo y me habló, no me dijo su nombre, era un hombre hermoso. Me dijo que todo se arreglaría.

Otro amigo mío, un fotógrafo llamado W__H__, quería hacer una exposición acerca de las personas que habían intentado suicidarse o tenían fuertes tendencias suicidas. Me preguntó si conocía a alguien que estuviera en esta situación, porque sabía que uno de mis amigos lo había llevado a cabo. Le conté mi historia y reunió a un grupo de personas que habían sobrevivido a sus crisis y las habían superado. Uno de los miembros de ese grupo era C__S__. Y él fue quien me inició a la plena consciencia. Después de la primera clase (era una vez a la semana) empecé a meditar todos los días. Dejé de fumar porros, dejé de beber en exceso. Mi vida empezó a cambiar realmente.

Mi último año de la licenciatura en Poesía fue el más bello de todos. No fumaba, no bebía ‒salvo  una copa de vino tal vez cada tres días‒ y no tomaba drogas. Y nunca “renuncié” a ninguna de ellas. Simplemente me abandonaron. Cada mañana, antes del desayuno, meditaba quizá durante una hora o 40 minutos. Así empezaba el día. Visitaba a una adorable psicoterapeuta. Le confié mi historia de maltrato y abusos ‒abuso sexual‒ y la dejé después de un año. Siempre había querido vivir en el oeste de Irlanda, así que siguiendo mi instinto poético me trasladé al oeste. Sin embargo, mi corazón aún estaba herido. Me aislé. Pero meditaba todos los días. C__S__ me facilitó un CD de Thich Nhat Hanh. Hermoso. Meditar en soledad era muy bueno, pero decidí comprobar si había un grupo de practicantes en mi localidad.

En ese tiempo, mi tío J__, que vivía en la región de Sligo, estaba en muy mal estado de salud. Era un granjero soltero que ahora era incapaz de cuidar de sí mismo. Tenía más de setenta años y se había convertido en un anciano. Vivía en condiciones miserables en una casa de campo que en su día había sido hermosa y no quería abrir la puerta a nadie. Tenía una úlcera en una pierna y no podía caminar muy lejos. Las ratas pululaban por la casa, el cuarto de baño ya no funcionaba, tenía un calentador muy pequeño que usaba al mínimo de temperatura y permanecía sentado en una silla la mayor parte del día. Si el día era soleado, salía hasta su automóvil (que ya no funcionaba) y dormía unas horas en él. No podía subir las escaleras hasta su helado dormitorio, por lo que al llegar la noche se ponía una manta sobre la cabeza y dormía en la silla. Esta situación duró cinco años. La gente comenzó a aprovecharse de su granja. Voy a tratar de explicar brevemente el carácter de mi tío.

Le ofrecieron 1.200.000 euros por un pedazo de tierra de su propiedad que tiene acceso a un hermoso lago. Dijo que no: la oferta se elevó a 1.500.000 millones. Mi tío preguntó si se mantendría el derecho de paso para que todos pudieran disfrutar del lago. Y esa tierra tenía también muchos árboles centenarios que temía que fueran destruidos. No pudieron darle ninguna garantía, por lo que rechazó la oferta. Un hombre maravilloso.

Mientras ocurría todo esto, yo era incapaz de ir a verle porque vivía mi propia lucha por la supervivencia. No podía ir a ese antiguo y hermoso lugar que había sido un refugio para mí. No tenía fuerzas para ir allí y ver el estado de mi tío. No podía hacer nada por él.

Seguí meditando y localicé una sangha en Sligo que meditaba en la tradición de Plum Village de acuerdo con las enseñanzas de, bueno,… Thich Nhat Hanh. Ahí es donde voy cada lunes por la noche a las 20:00. Y cada día mi práctica se hacía más profunda. Y comencé a visitar a mi tío. Empecé a visitarle con regularidad. Me pareció muy difícil visitarlo debido a la miseria y la depresión que le rodeaban. Era como entrar en una espesa nube negra. Él nunca había fumado o bebido en su vida. Siempre había estado en muy buena forma: corrió y caminó por Irlanda como el que más. Y siempre fue una persona amable -el único hombre que he conocido que nunca perdió la paciencia y que trataba a todo el mundo con gran amabilidad-. Fue muy difícil para mí verlo en un estado tan penoso. Toda su forma de vivir había desaparecido. Algunos de sus amigos habían muerto y la agricultura había cambiado también. La mayoría de las veces cada vez que lo dejaba me echaba a llorar. Pero también me alegraba de largarme de allí.

Lo llevaba al hospital regularmente a causa de la úlcera de su pierna, que estaba empeorando cada vez más. También le llevaba cada semana a la enfermera del servicio de salud. Tal vez dos veces por semana. Y cada mañana yo estaba “Inspirando…, espirando…. “. Esto era lo que me daba fuerzas para seguir visitando a mi tío. En el invierno de 2010 (noviembre) tenía que ir a pasar a un fin de semana de poesía en el norte de Irlanda. Antes de irme, decidí hacer una visita a mi tío. La temperatura aquel invierno era de entre 10-15 grados. El día en que fui a ver a mi tío, estaba nevando y el frío era glacial. Sabía que si mi tío se quedaba en esa casa en el campo, moriría. Así que lo llevé al hospital e intenté que lo ingresaran. Pero después de darle una cena y vendar su pierna, se negaron a guardarlo allí. Yo estaba destrozado porque quería ir a aquel festival de poesía. ¡Tenían que ingresarlo! Pero no lo hicieron, así que en lugar de girar a la izquierda para llevarlo a su casa, giré a la derecha y lo traje a la mía. No le dije nada. Tan solo lo llevé de vuelta a la casa que tengo en alquiler y lo instalé en el dormitorio libre. Y ha estado conmigo desde entonces.

En 2012, anunciaron que Thay vendría a Irlanda. ¡Y a Killarney! Así que reservé inmediatamente una plaza para el retiro. Ese fue el comienzo de algo muy especial para mí. La primera noche dio usted la orientación, y sus palabras fueron como néctar para mí. Nos dijo que volviéramos a nuestras raíces. Era como si toda la vida hubiera estado esperando a que usted viniera y dijera lo que dijo esa noche y los días siguientes. El poder de ese retiro no ha disminuido en nada. Al final dijo que a pesar de que el fin de semana había terminado, eso no significaba el final del retiro. No, en absoluto, Thay. Ese retiro permanece en mi corazón. Me salvó la vida.

Usted nos pidió que llamáramos a nuestro padre o nuestra madre si no habíamos hablado con ellos hace mucho tiempo. Y que practicáramos la bondad amorosa. Inmediatamente después de la charla del Dharma, pedí prestado un teléfono y llamé a mi padre, B__ K__ (menciono su nombre porque tal vez él necesite más que todos los demás que he mencionado que se le envíen oraciones y buenos pensamientos). Le dije que, a pesar de que no habíamos hablado hace tiempo, le quería. Era una pequeña mentira. Pero mencioné algunas cosas de las que había hecho por las que le estaba agradecido y lo decía en serio.

Aun así, usted me enseñó cómo abrir la puerta a sentimientos y situaciones muy difíciles con el fin de superar nuestro orgullo, nuestro odio, o lo que fuera que nos impedía extender una mano a través de la brecha. Es algo muy, muy, muy difícil de hacer, pero una de mis frases favoritas de entre las que usted dice es: “Es posible”. Me encanta cuando lo dice. Tiene una bonita manera de decirlo, Thay: “Es posible”. Siempre sonrío cuando lo dice y me hace sentir muy a gusto y feliz. Me siento muy querido cuando le oigo hablar. Me siento amado por usted. Ahora he aprendido que todo es posible.

Después de ese retiro dejé totalmente de beber alcohol. Leí que una señora le había preguntado acerca de tener que dejar el alcohol a pesar de que solo tomaba una copa a la semana. Usted respondió que tal vez ella podría considerar el dejarlo, no por ella misma, sino por todas las demás personas que tenían un problema con el alcohol. Qué respuesta más gloriosa. Así fue para mí. Decidí no tomar nada más de alcohol y dediqué esa práctica a una chica encantadora que es alcohólica. Su nombre es K__O’__. Ahora ella ya no bebe y asiste regularmente a Alcohólicos Anónimos.

Durante el retiro de 2012, tomé los cinco entrenamientos de la plena consciencia y fui a Plum Village para el retiro de 21 días “La Ciencia del Buda”. El verano pasado trabajé en Plum Village durante el retiro de verano y después en el retiro de salud. Volví a casa a finales de agosto y regresé dos semanas durante el retiro de otoño. Cada vez era como volver a casa. La amorosa bienvenida que recibo cada vez que voy allí es magnífica, y hay algo muy especial en el amor que experimento. No tengo palabras para describirlo. En agradecimiento, todo lo que puedo hacer es tratar de vivir mi vida de la forma más hermosa que puedo.

En este tiempo, mi tío se ha hecho más fuerte y saludable lentamente, poco a poco, poco a poco. La gente me decía que lo llevara a una residencia si no podía más. A otros les daba pena, y muchos no creían que saliera de esa. Otros lo dieron por perdido. No pensaban que hubiera remedio, Thay. Pero yo sabía que era posible. Sabía que era posible porque Thay había dicho que era posible. Los maravillosos monjes de Plum Village me dijeron que era posible y las maravillosas hermanas de Plum Village me dijeron que era posible. Todos ustedes me habían mostrado lo que era posible.

Y ahora se ha hecho realidad. No sabía lo que era el amor, Thay. No sabía lo que era. Cuando usted entró en la sala en Killarney en 2012 para dar la primera charla de orientación, entreví lo que era el amor. Y sabe, yo no era capaz de sentarme cerca de usted debido al amor que le rodea. Es como un halo de luz amarilla. No pensé que yo mereciera ese amor y me sentaba en la parte de atrás. Allá en Plum Village me sentaba en la parte de atrás y me mantenía alejado de todos.

Sin embargo, todo eso ha cambiado ahora. Ha cambiado porque ahora conozco el valor del barro que hace que la flor de loto sea tan bella. El maltrato que sufrí de niño era muy difícil de curar. Aún lo es, pero gracias a esta práctica y al psicoterapeuta budista al que voy, ha habido una enorme curación. (Su nombre es S__ P__ y escribo su nombre aquí porque también merece ser escrito).

Mi tío J__ ha mejorado muchísimo. Hace unos días, fuimos de viaje a su granja. Era la primera vez que regresaba después de tres años. Llamó a sus vecinos y lloraba mientras les contaba que había estado medio muerto durante tres años y que si yo no lo hubiera traído a mi casa, sería un hombre muerto. Se lo contó a cada uno de ellos. Yo mismo estaba a punto de llorar. De hecho, lloré. Lloraba de amor por este hombre. Siempre fue un ser humano maravilloso. Y es genial verlo florecer de nuevo.

Ha vuelto a caminar, ya no come chocolates o dulces y ha comenzado a cuidarse. Está planeando arreglar la vieja granja y voy a ayudarle. (Las personas a las que se lo he contado no creen que sea posible.) Está considerando que volvamos a vivir allí. Ha empezado a soñar de nuevo, Thay. ¿No es hermoso? Voy a ayudarle en su sueño porque es posible. Ver a alguien tocar fondo y luego alzarse de nuevo. Como dijo uno de mis amigos: “No solo se ha recuperado, está mejor que nunca”. Y es verdad. Está lleno de nueva energía.

La gente no lo puede creer. Pero yo lo creo. Estoy viviendo un milagro, Thay. Ha sido muy duro, pero este es el fruto. Recé por mi tío. Le recé a Santa Teresa de Lisieux -ella dijo que pasaría su cielo haciendo el bien en la Tierra-. Es una bella dama. Y ella cuidó de mi tío. He venido a usted y fui a su casa. Vine a sus monjes y vine a sus hermanas. Usted ha traído a mi tío de regreso. Este es el milagro, Thay. Y es el milagro de la plena consciencia.

Es la poesía de lo posible. Muchas, muchas, muchas veces pensé escribirle una breve carta sobre mi adorable tío y acerca de cómo ha influido su práctica en mi vida. Se ha convertido en una carta muy larga. Usted dice que una buena pregunta es una pregunta corta y siempre ríe cuando lo dice. ¡Espero que eso no se aplique a una carta!

Voy a ayudar a mi tío en su sueño. La antigua granja se levantará de nuevo, de la misma forma en que mi tío se ha levantado. Yo también me he levantado, Thay. Tengo mucha más compasión por mí mismo. No bebo ni fumo ni tomo drogas. Estoy practicando con los catorce entrenamientos de la plena consciencia y me he hecho miembro de la Orden del Interser. Y mi tío es el fruto de mi práctica. Hay otros muchos frutos. Vamos a regresar juntos a Sligo. No sé cómo va ocurrirá, pero es posible.

Estoy haciendo un curso sobre cuidado de los ancianos que acaba a finales de junio. Entonces espero poder ganar algo de dinero. Puede ver que busco un medio de vida correcto. Esta es una de las maneras que he encontrado para hacerlo. Tengo la intención de presentarme para trabajar de nuevo en Plum Village durante el retiro de verano. Me encantaría ir al retiro de 21 días en junio ¿Qué sucede cuando morimos? pero el curso que estoy siguiendo no termina hasta finales de junio. Todos los miércoles por la mañana me siento con los moribundos en la residencia local y hablo con los residentes. Este es otro fruto de mi práctica. Me he matriculado para formarme en el servicio de asesoramiento del duelo de la Fundación de Centros Hospitalarios Irlandeses para poder trabajar tanto con los moribundos como con aquellos que han experimentado dolor en sus vidas. Esta es mi aspiración. Thay y la plena consciencia lo han hecho posible.

La razón por la que he escrito esta carta es para decirle que le quiero mucho, mucho. Y decirles a los hermanos y hermanas que los quiero mucho. Este es tan solo el relato de una pequeña vida. Usted está aquí, en esta casa, siempre, Thay. Lo sé. El hecho de que me vaya de Plum Village, el lugar, no quiere decir que Plum Village salga de mi corazón. Estoy más en Plum Village cuando no estoy allí que cuando lo estoy. Todos los monjes y todas las monjas están aquí también. Me han salvado la vida. Mi vida ha cambiado por completo desde que encontré la práctica. La única forma en la que creo que puedo darle las gracias es seguir practicando y cultivar la belleza en mi vida, haciendo el mejor uso del abono del sufrimiento.

Ya no huyo más, Thay.

Por la enorme belleza que ha traído a mi vida.

Gracias (Go raibh mile menth agat. Cien mil gracias)

PS: ¡Me senté delante en todas las charlas del retiro del verano pasado! Abrazo ahora todas las formas de belleza.