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Día de la Tierra (Abril 2021)

La Declaración de Menton” de 1971

Un mensaje para nuestros 3.500 millones de vecinos en el planeta Tierra

 

En el período previo al Día de la Tierra, nos complace volver a publicar “La Declaración de Menton” de 1971. Es una contribución temprana y poderosa para crear conciencia sobre el cambio climático.

En 1970, nuestro maestro, Thich Nhat Hanh y la hermana Chan Khong, junto con Alfred Hassler (de la Fellowship of Reconciliation) y otros intelectuales y científicos destacados, ayudaron a convocar la primera conferencia europea sobre el medio ambiente en Menton, Francia. El resultado fue la Declaración de Menton, publicada en 1971, firmada por más de 2.200 científicos. Este mensaje, titulado 'Un mensaje para nuestros 3.500 millones de vecinos en el planeta Tierra', fue presentado al Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, en Nueva York el 11 de mayo de 1971. 

Los mensajes de la declaración de Menton y la urgencia con la que fueron presentados siguen siendo pertinentes hoy en día, ya que la población humana se acerca rápidamente a los 8 mil millones. Presentamos los aspectos más destacados de la declaración de Menton a continuación, y se puede leer en su totalidad aquí .

 

Sobre la degradación ambiental

La calidad de nuestro medio ambiente se está deteriorando a un ritmo sin precedentes. Es más obvio en algunas partes del mundo que en otras… .. mientras que en otras áreas el deterioro ambiental parece un fenómeno remoto e irrelevante. Pero hay un solo entorno; lo que le sucede a una parte afecta al todo.

... hay un solo entorno; lo que le sucede a una parte afecta al todo. 

 

Agotamiento de los recursos naturales

Aunque la Tierra y sus recursos son finitos y en parte agotables; La sociedad industrial está agotando muchos de sus recursos no renovables y administrando mal los potencialmente renovables, y explota los recursos de otros países sin tener en cuenta las privaciones de las poblaciones actuales o las necesidades de las generaciones futuras. 

Incluso en las mejores circunstancias, la Tierra no podría proporcionar recursos en cantidades suficientes para permitir que todas las personas vivieran al nivel de consumo que disfruta la mayoría en las sociedades industriales, y el contraste entre los estilos de vida dictados por la pobreza extrema y los permitidos por la opulencia seguirá siendo una fuente de conflicto y revolución.

 

Guerra

En nuestro tiempo, es evidente que los peligros de la guerra global se centran en dos puntos: 

  • la desigualdad que existe entre las partes industrializadas y no industrializadas del mundo, y la determinación de millones de seres humanos empobrecidos por mejorar su suerte; 
  • la competencia por el poder y la ventaja económica entre estados-nación anárquicos que no están dispuestos a renunciar a intereses egoístas para crear una sociedad más equitativa. 

¿Qué se puede hacer?

La Tierra, que parecía tan grande, ahora debe verse en su pequeñez. Vivimos en un sistema cerrado, absolutamente dependiente de la Tierra y de los demás para nuestras vidas y las de las generaciones venideras. Las muchas cosas que nos dividen son, por tanto, de una importancia infinitamente menor que la interdependencia y el peligro que nos unen. 

Creemos que es literalmente cierto que sólo trascendiendo nuestras divisiones los hombres podrán mantener la Tierra como su hogar. Las soluciones a los problemas reales de la contaminación, el hambre, la superpoblación y la guerra pueden ser más simples de encontrar que la fórmula del esfuerzo común a través del cual debe ocurrir la búsqueda de soluciones, pero debemos comenzar.

 

 

Budismo comprometido (enlace a la web de Plumvillage)

 

 

Dos Educadoras Felices

El movimiento internacional Wake Up Schools, programa para educadores que se sustenta en las prácticas de Plum Village y que fue creado por Thich Nhat Hanh, solo tenía reconocida oficialmente como “educadora feliz” a una hermana de Murcia, Eva Marín, maestra, cuentacuentos y creadora de La gatita Muni.

No ha sido sino hasta el sábado 20 de marzo que dos nuevas hermanas se han incorporado a la lista de educadoras felices del país. Ellas son Fátima Tamayo de Palencia y Concha Barranco de Madrid.

Con ellas dos sumándose a la anterior estamos seguros de que se dará un importante avance a la implantación del programa WUS en España.

La ceremonia se celebró online con una conexión desde el monasterio de Deer Park en California y fue facilitada por nuestro querido hermano Phap Luu acompañado de otro monje más y de un miembro norteamericano de la Orden del Interser.

En principio llama la atención la ausencia de monásticos en la ceremonia, pero ello se debió a que estaban convalecientes con los efectos secundarios de la vacuna del COVID de Astra-Zeneca que se pusieron el día anterior a la ceremonia.

La escasez de monásticos se vio compensada con la ingente cantidad de hermanos de la Orden de Interser española y simpatizantes de Wake Up Schools que se unieron a la ceremonia para acompañar a las dos nuevas educadoras felices.

Desde aquí felicitamos a ambas hermanas por el paso tan importante y el compromiso que acaban de adquirir como Educadoras Felices para el beneficio de ellas y del mundo de la educación.

¡Enhorabuena y disfrutadlo!

Tocando la Tierra

Toco la Tierra para observar profundamente que no soy una entidad separada de Ella

Solemos creer  que la Tierra es la Tierra y nosotros somos algo ajeno a ella. Pero, de hecho, estamos dentro de la Tierra. Podemos imaginar que la Tierra es el árbol y nosotros somos una hoja. La Tierra no es el medio ambiente, algo que está fuera de nosotros y que tenemos que cuidar. La Tierra somos nosotros. Al igual que nuestros padres, antepasados y maestros están dentro de nosotros, la tierra también está en nuestro interior. Cuidando de la tierra, nos ocupamos de nosotros mismos.

Cuando vemos que la Tierra no es sólo el medio ambiente, que está en nosotros, en ese momento se puede tener verdadera comunión con ella. Pero si vemos a la Tierra sólo como el medio ambiente, con nosotros en el centro, entonces, sólo queremos hacer algo por la Tierra con el fin de sobrevivir. Pero no es suficiente. Esa es una manera dualista de ver la realidad.

Tenemos que practicar mirando nuestro planeta no sólo como materia, sino como un ser vivo y sensible. El universo, el sol y las estrellas han aportado muchos elementos a la Tierra, y cuando
nos fijamos en ella, vemos que es una muy hermosa flor que contiene la presencia de todo el  universo. Así mismo, cuando nos fijamos en nuestra propia formación corporal, advertimos que
estamos hechos de los mismos elementos que el planeta. La tierra nos ha hecho. La tierra y el universo están dentro de nosotros.
Cuando damos pasos conscientes sobre la Tierra, nuestro cuerpo y mente se unen, y nos unen con la Tierra. Ella nos dio a luz y ella nos recibirá de nuevo. Nada se pierde. Nada nace. Nada muere.
No necesitamos esperar hasta después de que nuestro cuerpo se haya desintegrado para volver a la Madre Tierra. Volvemos a la Madre Tierra en cada momento.
Cada vez que respiramos, cada vez que damos un paso, estamos volviendo a ella. Incluso cuando nos rascamos a nosotros mismos, muchas células de la piel se caerán y regresarán a la Tierra.
La Tierra incluye la esfera de vida y el medio ambiente. Así que no tienes que esperar hasta que mueras para volver a la Madre Tierra, porque ya estás en ella.
Tenemos que volver a refugiarnos en nuestro hermoso planeta. Yo sé que la Tierra es mi hogar.
No necesito morir para volver a la Madre Tierra. Yo estoy en ella en este momento, y ella está en mí.



 PRACTICA FORMAL Unidad con la Tierra

1 Tocando la Tierra
Toco la Tierra para conectar profundamente con la tierra. [Campana]
Mirando profundamente la Tierra veo la luz y el calor del sol que permite que todo nazca y
crezca. También veo los arroyos de agua fresca que fluyen en este planeta y traen vida a la Tierra.
También siento la presencia de la atmósfera y todos los elementos en el espacio, como al oxígeno,
dióxido de carbono, hidrógeno y nitrógeno. Sin la atmósfera, el agua y el sol no existirían los
bellos adornos de la Tierra: el sauce verde, el bambú púrpura, y las flores amarillas. Veo en todas
partes los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire, cómo se interrelacionan con todo e
interson en mí. Puedo tocar la Tierra y permanecer cerca de ella para ver que soy uno con la
Madre Tierra. Soy uno con la luz del sol, los ríos, los lagos, el océano y las nubes del cielo. Los
cuatro elementos en mi cuerpo y los cuatro elementos en el cuerpo del cosmos no están
separados. Prometo regresar y tomar refugio en la Madre Tierra para ver su naturaleza sólida,
elástica y resistente en mí mismo.
Tu maravilla, belleza y creatividad
Tocando la Tierra
Toco la Tierra para conectar profundamente con tu maravilla, belleza y creatividad. [Campana]
Querida Madre Tierra, cada mañana cuando me despierto me ofreces veinticuatro horas nuevas
para apreciar y disfrutar de tu belleza. Cada milagrosa forma de vida: un lago claro, el pino verde,
nube de color rosa, la cima de una montaña cubierta de nieve, el bosque fragante, la grulla blanca,
el ciervo, y la extraordinaria oruga, cada uno ha nacido de ti. Así como todo brillante matemático,
cada experto artesano, y todo talentoso arquitecto.
Y mirando profundamente puedo ver que tú que eres el más grande matemático, el artesano más
logrado y el más talentoso arquitecto de todos. Una rama simple de los cerezos en flor, la concha
de un caracol o el ala de un murciélago dan testimonio de esta verdad asombrosa. Es mi profundo
deseo, querida Madre, vivir de tal manera que yo esté despierto a cada una de tus maravillas, y
nutrido por tu belleza. Aprecio tu creatividad preciosa, y sonrío a este regalo de la vida.
Nosotros los humanos tenemos artistas con talento, pero ¿cómo podemos comparar nuestros
cuadros a tu obra maestra de las cuatro estaciones? ¿Cómo podríamos alguna vez pintar un
amanecer tan convincente o crear un atardecer más radiante? Tenemos grandes compositores,
pero ¿cómo podemos comparar nuestra música a tu armonía celestial con el Sol y los planetas, o
el sonido de la marea?
Tenemos grandes héroes y heroínas que han sufrido guerras, dificultades y travesías peligrosas,
pero ¿cómo podemos comparar su valentía a tu gran tolerancia y paciencia a lo largo de tu viaje
peligroso de eones? Tenemos muchas grandes historias de amor, pero ¿quién de nosotros tiene
un amor tan inmenso como el tuyo, que abarca a todos los seres sin discriminación?

 

Tocando la Tierra

Eres también madre de eminentes pensadores y científicos que han hecho grandes
descubrimientos. La investigación y la comprensión no sólo de nuestro propio sistema solar y la
Vía Láctea, sino incluso de las galaxias más lejanas. Es a través de estos niños talentosos que
están profundizando en tu propia comunicación con el cosmos.
Has dado a luz a un sinnúmero de santos y seres iluminados. Hombres y mujeres que han
conectado profundamente con su ser, con su espiritualidad y con una profunda conexión con la
dimensión que va mucho mas allá de la ilusoria separación que experimentamos en nuestra vida
cotidiana.
Sabiendo que has dado a luz a tantos grandes seres, yo sé que no eres mera materia inerte, sino
espíritu viviente. Cada uno de nosotros lleva dentro la semilla del despertar, la capacidad de vivir
en armonía y con su profunda sabiduría, la sabiduría de Interser.
Pero hay momentos en que no lo hemos hecho tan bien. Hay momentos en los que no la hemos
amado lo suficiente; momentos en los que hemos olvidado tu verdadera naturaleza; y momentos
en los que hemos discriminado y tratado como algo distinto de nosotros mismos. Hay veces
incluso que, de la mano de la ignorancia y la impericia, te hemos subestimado, explotado, herido y
contaminado.
Por eso hago el voto profundo hoy, con la gratitud y el amor en mi corazón, de apreciar y proteger
tu belleza, y para encarnar tu conciencia maravillosa en mi propia vida. Me comprometo a seguir
los pasos de aquellos que han llegado antes que yo a vivir con el despertar y la compasión, y así
ser digno de llamarme tu hijo.

EL ARTE DE LA MEDITACIÓN CAMINANDO

 

 

Hay un lema entre los peregrinos, un “mantra” del camino, que dice que quien anda por la senda debe ir siempre “Ultreia” y “ Suseia” - más adelante y más arriba- en clara alusión al objetivo al que se dirige el peregrino bienintencionado que busca para sí una experiencia en el camino que le haga trascender de su realidad cotidiana, a veces menos fructuosa de lo que quisiera. Y ponemos en el camino una fe redentora que suponemos aliviará nuestros pesares y nos iluminará en los momentos oscuros. Y resulta que muchos de nosotros, en algún momento, nos hemos encontrado con esa magia.

En la mayoría de los casos, esa experiencia dichosa de ver más allá de nuestros ojos, más allá de las apariencias, se produce en la soledad: en cualquier andurrial, en un prado, en la cima de un monte…pero normalmente en compañía de nosotros mismos y del silencio.

No importa donde, pero la experiencia, contada por muchos, se da una y otra vez. Es como si algo se abriera dentro, como si comprendiéramos, sin haber comprendido del todo todavía, que los límites de la realidad no son tan estrechos como nos los habíamos imaginado. Hay, afortunadamente, una frontera menos entre uno mismo y lo que le rodea. Uno se abre a no se sabe qué, pero con la certeza de que esa apertura experimentada en el Camino es lo más digno y verdadero que nos ha pasado desde hacía mucho tiempo.

La Meditación Caminando es el intento por recuperar la experiencia del Camino y trasplantarla a la vida cotidiana. Sucede que a veces uno vuelve una y otra vez al Camino con la esperanza de revivir esa experiencia mágica que en el pasado un día se vivió.

Muchos piensan que sólo en el Camino hallarán lo que buscan, que sólo el espacio físico del ancestral Camino de Santiago es el lugar idóneo y propicio para reencontrarse con el silencio y con nosotros mismos, que fuera de él es, o muy difícil, o directamente imposible.

Si bien es cierto que hay lugares que pueden propiciar la experiencia del despertar, ¿No sería fabuloso que en nuestra vida cotidiana pudiéramos entrenarnos para aumentar la profundidad de nuestra nueva “visión” sin necesidad de depender de unas vacaciones o unas condiciones económicas que nos permitan colocarnos en el “espacio físico” del Camino de Santiago? ¿Por qué no traer a nuestras calles y parques el espíritu del Camino?

Por otro lado, no son pocos los experimentados peregrinos que dicen que mientras más se corre en el Camino, menos se entera uno de lo que se tiene que enterar. La prisa mata, como dicen nuestros hermanos saharauis, y además, “correr es de cobardes”, como le dijo aquel trianero a su amigo al verlo con unas prisas que le ahorraban incluso el tiempo de los saludos.

Quisiera compartir con vosotros el sentido de la Meditación Caminando. No es una práctica central de ninguna religión, pero es verdad que tiene un origen ancestral. Ya la practicaba seguramente el peripatético Aristóteles, que enseñaba en el Liceo caminando junto a sus discípulos. O también todas las órdenes itinerantes de la India, Asímismo tanto Buda como sus discípulos, cuando mendicaban el alimento por las aldeas, iban en largas filas portando su bol y en absoluto silencio. Las Órdenes mendicantes medievales también han aportado su granito de arena es esta experiencia ancestral, y si conocéis la oración del “peregrino ruso”, sabréis que se trata de una mística que se desarrollaba en los caminos de la Rusia y la Grecia ortodoxas y que bebe de las antiguas tradiciones precristianas pasadas por el tamiz del Monte Tabor y de la antigua patrística.

Esa intuición de que ya hemos llegado a Santiago que nos repiten los expertos peregrinos es la base de la meditación caminando. Caminamos por el gusto de caminar, no para llegar a ningún lado. De hecho, ya hemos llegado. Y esta es la esencia de la meditación. Ya estamos en casa. Hemos llegado al único lugar al que es posible ir: al aquí y al ahora.

Cada paso es un milagro si lo sabemos dar en paz y en plena conciencia, con todos nuestros sentidos implicados en cada paso, con la concentración plena en lo que hacemos, sin dejar que nuestra mente “vuele” de acá para allá perdida en sus propios pensamientos.

La técnica es muy sencilla. Uno debe mirar su propia respiración, observar la inspiración y concentrarse en ella y dar dos o tres pasos con esa inspiración, y contar luego los pasos que da en la espiración, que normalmente suele ser un poquito más larga. Todo ello sin forzar, sin imposición, soltando la tensión y los pensamientos. La respiración debe ser fluida, natural, así como el caminar. Uniremos mente y cuerpo a través de la respiración y de nuestros pasos conscientes, de que cada paso que damos contribuye a la paz del mundo porque es como un beso que damos a la tierra tan maltratada.

Uno, dos, tres…inspirando y plantando el pie en la hermosa tierra. Un, dos, tres, cuatro y espiramos mientras levantamos el pie retrasado para continuar con nuestra marcha. Es verdad que el paso se vuelve un poco más lento, y que al principio nos cuesta trabajo por la falta de costumbre, pero poco a poco se convierte en algo natural para nosotros.

El maestro zen Thich Nhat Hanh, que vive en Francia, es conocido en todo el mundo por esta forma de meditación. Él suele caminar de la mano de los niños y seguido por todos sus discípulos, como una piña, porque caminar en silencio y en grupo aumenta la energía de la concentración.

¿Y concentrarnos, para qué? Para saborear esa inexpresable experiencia que todos intuimos pero que sólo los más diligentes y atrevidos han experimentado, esa experiencia que me anima a atreverme a proponer un lema más para la mochila del buen peregrino. Al “ultreia” y al “suseia” de toda la vida, no estaría mal añadirle un “intreia” que conformara una tríada perfecta.

Más adelante, Más arriba, y por tanto…más adentro.

Buen camino interior, amigo. Y ya sabes, ya has llegado a Santiago, aunque tus pies nunca lleguen a pisar el Pórtico de la Gloria.

Goyo Hidalgo.

Miembro de la Orden del Interser del maestro zen Thich Nhat Hanh con el

nombre de: “Camino Verdadero de Gratitud”