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QUE ES WAKE UP? / Jóvenes conscientes

 

Wake up es una comunidad internacional activa de jóvenes practicantes de mindfulness, de entre 18 y 35 años, inspirados por las enseñanzas del maestro zen Thich Nhat Hanh. 

Con sanghas repartidas por todos los continentes, jóvenes de todo el mundo se reúnen de forma regular para practicar con la energía propia de la juventud: reivindicativa, fresca, creativa y original.

 

La práctica
La práctica de Wake Up inter-es con la práctica de la comunidad en su totalidad, recibiendo apoyo e impulso constantes desde Plum Village y la Comunidad Budista del Interser. 
Si algo caracteriza a la comunidad Wake Up es la constante creación de maneras nuevas de practicar, sin perder por ello la base sólida de los cinco entrenamientos de la plena conciencia enseñados por Thay. Así pues, a las prácticas más tradicionales como meditar caminando, cantar o compartir desde el corazón inquietudes y experiencias, se van añadiendo nuevas prácticas donde poder incluir las inquietudes de los jóvenes y su necesidad de socializar. Por ejemplo, hacer excursiones por la naturaleza con plena consciencia, bailar biodanza, organizar flashmobs, cocinar en comunidad o profundizar en temas, desde el punto de vista del Dharma, como la sexualidad, el sentido de la vida o la aparente falta de valores y espiritualidad en la sociedad actual. 

Budismo comprometido 

La comunidad Wake up se caracteriza por estar plenamente enraizada en la sociedad actual y comprometida con aspectos que nos conciernen a todos, tal y como hizo nuestro querido maestro Thay. Así, la comunidad pone el acento de su práctica en el cuidado de la naturaleza y la prevención del cambio climático, colaborando con entidades como Fridays for future, Extinction Rebellion, la Happy Farm de Plum Village (Francia) y creando proyectos propios. También consideran importante en su práctica la inclusividad racial y de género habiendo creado un grupo internacional LGTBI para todo aquel o aquella que quiera tomar refugio. Colectivo para el que Plum Village organizó un retiro el pasado mes de octubre.

 

Sin fronteras
Un último aspecto de Wake Up que cabe destacar es el fuerte carácter internacional de la comunidad. Los jóvenes de hoy se mueven a menudo de país en país a causa de trabajo, viajes de desarrollo personal o estudios. Así, es habitual ver en una sangha local, miembros de otros países que están solo de forma temporal. Este hecho ha generado un fuerte sentimiento de comunidad internacional de manera que los jóvenes se sienten vinculados a una comunidad global viva, cambiante y dinámica y que se enriquece de la multiculturalidad. 

Dónde encontrarnos
Wake Up tiene una web Wake Up International en inglès dónde se cuelgan constantemente noticias, actividades y artículos muy interesantes sobre lo que esta aconteciendo en esta bella comunidad. Así mismo se pueden encontrar mensajes de Thay y los monásticos a los jóvenes y un directorio de todas las sanghas Wake Up en el mundo que practican tanto online como presenciales.

 

"El hogar del cuerpo en los niños"

Pilar Aguilera, Fundadora de la iniciativa Escuelas Despiertas

El cuerpo es nuestro más fiel compañero de vida. Estamos unidos a él todo el tiempo, y a través suyo tomamos consciencia de las sensaciones que nos conectan con nuestra propia existencia. Vivir en nuestro cuerpo es algo maravilloso. Nuestro cuerpo es nuestro verdadero hogar, nos dice el maestro Thich Nhat Hanh. De ahí que sea preciso entrenar el arte de vivir en él, escuchar sus sabios mensajes, conectar con sus necesidades, y hacer que nuestro cuerpo se sienta en paz para convertirse en un hogar saludable a través del cual experimentar la vida. Cuando hemos creado un hogar saludable en nuestro interior, éste puede expandirse más y más hasta contener el universo entero... 

El hogar del cuerpo
A través del cuerpo los niños pueden conectar con sus propias sensaciones y despertar su plena consciencia y belleza interior. El cuerpo es un sabio catalizador de emociones y cuando los niños, desde pequeños, viven más conectados con el amplio abanico de sensaciones en su cuerpo, crecen con más habilidad para reconocer y gestionar sus emociones, dejarse sentir a través de sus intuiciones más profundas, y tomar decisiones más sentidas y maduras de acuerdo a su edad.
Cuando los niños aprenden a conectar con la sabiduría que brota a través de su cuerpo, son capaces de aprender con más habilidad y creatividad. Sin embargo, a veces el cuerpo se convierte en un mero receptáculo que es usado para satisfacer nuestros deseos más imperantes de vida sin pararnos a reposar, descansar, reconocer sus necesidades, y nutrirlo de una manera saludable para nuestro bienestar. Vivimos alejados de nuestro cuerpo. El maestro zen Thich Nhat Hanh nos enseña que la mayoría de veces nuestra mente va por un lado y nuestro cuerpo va por otro. Hemos de hacer una práctica para volver la mente al cuerpo, a nuestro propio hogar, y despertar a un sentido de unidad en nuestro interior. La vida ajetreada que llevamos convierte al cuerpo en un mero servidor y esclavo de la mente. 
La educación también parece estar más centrada en servir a la mente y al conocimiento racional en detrimento del cuerpo. Es verdad que la educación física siempre ha tenido una cabida en el currículum educativo. Pero raramente esta educación física ha estado dedicada a despertar la naturaleza del cuerpo como modo de aprendizaje de manera transversal para vivir con más comprensión, autoestima y bienestar. A través de un entrenamiento en mindfulness el alumnado puede abrirse a las sensaciones en su cuerpo y sentir más sintonía, felicidad y armonía. El hogar del cuerpo es nuestro espacio más íntimo para habitar nuestra presencia y amor verdadero.

Un hogar seguro y saludable

El niño está muy conectado a las sensaciones en su cuerpo desde incluso antes del nacimiento en el vientre de la madre. Si su madre sufre, el dolor de la madre es transmitido al feto, y el niño puede crecer impregnado de este sufrimiento en su cuerpo físico y mental. El primer hogar del niño se asienta en el vientre de la madre. Madre y feto son uno y todo lo que afecta a la madre, puede perturbar también al feto y afectarle de tal manera que repercuta a lo largo de toda su vida adulta. 
Cuando el bebé nace está conectado a sus sensaciones más inmediatas.    El bebé, a través del cuerpo, expresa sus deseos y necesidades básicas de nutrición y afecto. 
Más adelante, a lo largo de la infancia, el niño vive muy conectado a la espontaneidad del cuerpo. El cuerpo es una fuente expresiva de creatividad y conocimiento, de manera natural. Los niños desarrollan una alegre y brillante espontaneidad. A través del juego expresan su armonía interior y el hogar en su cuerpo es abierto, diáfano y claro. Sin embargo, en el proceso de socialización y a medida que los niños van desarrollando su capacidad cognitiva, la conexión espontánea y profunda con el cuerpo se va perdiendo para ser reemplazada por la conexión con el conocimiento de la mente. El cuerpo queda rezagado y, en segundo lugar, desplazado a las sensaciones intensas y como mero vehículo al servicio de la mente y de los deseos inmediatos. 
Una vez el niño se ha convertido en adolescente, esta conexión próxima con las sensaciones en su cuerpo ha quedado usurpada para la energía de la mente. En la adolescencia los niños comienzan a tomar importantes decisiones de vida en relación a su bienestar, relaciones sociales y carrera. Cuando en la adolescencia se ha entrenado la plena consciencia, construyendo un puente sólido entre mente y cuerpo, es más fácil tomar decisiones propias basadas en sus sentimientos bien fundamentados, y no en decisiones manipuladas o tergiversadas por elementos de orden externo como los medios de comunicación u otros elementos que influyen y ocupan una gran relevancia a esa edad. También, están más preparados para canalizar mejor y más constructivamente los cambios psicológicos de la pubertad. Asimismo, desarrollan una mayor atención plena y concentración, lo que es clave para el aprendizaje efectivo y la mejora del rendimiento académico. Si nuestro hogar está patas arriba, será más complicado crear espacio interior para sentirse bien y aprender mejor. 
La plena consciencia puede entrenarse a cualquier edad. En cualquier etapa del desarrollo, si el entrenamiento es adecuado y recurrente, habrá beneficios muy óptimos tanto en niños como en adolescentes, y también en el profesorado. Si los docentes han integrado en su quehacer educativo la presencia plena, y si desde la tierna infancia los niños crecen en un clima emocionalmente consciente en que se favorece la aplicación de metodologías y programas basados en mindfulness, estos tendrán más habilidad para estar presentes para su cuerpo como fuente de bienestar, plenitud y aprendizaje.

Volviendo a casa
Nuestro hogar a veces lo visualizamos como un espacio cálido y agradable, donde nos sentimos seguros y protegidos. En este lugar quizás hay un fuego encendido que nos nutre el cuerpo y también el corazón. En nuestro hogar nadie puede molestarnos. Ahí podemos ser nosotros mismos, nuestra propia naturaleza profunda. Nuestro propio hogar comienza en el cuerpo. Es nuestra casa más próxima que siempre nos acompaña a lo largo del viaje de la vida. Muchas veces vivimos a la intemperie, huérfanos de nosotros mismos, dejándonos arrastrar por las inclemencias del tiempo, sin un lugar seguro en que cobijarnos y encontrar reposo y calidez. 
Hemos de guiar a los niños, desde su tierna infancia, a habitar el hogar de ellos mismos, a reconocer que su hogar es un espacio hermoso, aunque a veces haga viento o esté lloviendo. Cuando los niños habitan el hogar de su cuerpo y aprenden a reconocerlo como un espacio sagrado, gradualmente van abriéndose a sus sensaciones más profundas, y las emociones difíciles son más sencillas de gestionar. Habitar el cuerpo favorece en los niños la salud física, emocional y mental.
Hemos de desarrollar prácticas educativas que apoyen la armonía con el cuerpo desde un enfoque pedagógico secuenciado adaptado a la comprensión y madurez del alumnado.

 

 

Libros de práctica. Thich Nhat Hanh

¿Por qué existe el mundo?

El maestro zen Thich Nhat Hanh contesta una serie de preguntas sinceras, difíciles y divertidas formuladas por niños de todas las edades. A la vez profundo y con sentido del humor, ¿Por qué existe el mundo? es una mina de sabiduría para niños con preguntas, para adultos que buscan responderles y para todos aquellos con interrogantes propios.

 

Un guijarro en el bolsillo:

El budismo explicado a los niños. Thich Nhat Hanh pone al alcance de los niños las enseñanzas de Buda y les propone diversas prácticas para que aprendan a cultivar la calma. Son prácticas que pueden realizar solos o acompañados, y cuyo objetivo es transformar la ira y la insatisfacción y enseñarles a gozar del momento presente.

 

A la sombra del manzano rosal:

El budismo explicado a los niños. Este libro, prolongación de Un guijarro en el bolsillo, propone nuevas prácticas, como la de invitar la campana a sonar, la práctica de detenerse, recordar a Buda... Son prácticas que pueden realizar solos o acompañados.

Práctica adecuada para niños: La meditación de los guijarros Thich Nhat Hanh

"Hace unos años, en un retiro para niñas y niños, me inventé una práctica llamada Meditación de los guijarros para enseñar a los niños a cultivar las cuatro cualidades que necesitamos para ser felices. Para esta meditación necesitamos cuatro piedrecitas o guijarros. Cada guijarro representa una imagen, una cualidad.

La primera cualidad es la frescura. Debemos hacer algo para preservar nuestra frescura, nuestra belleza. Los seres humanos nacemos como verdaderas flores en el jardín de la humanidad, pero si no sabemos vivir de forma consciente y despierta, perdemos esa frescura y ya no tenemos gran cosa que ofrecer a los seres amados. Las prácticas de la respiración y la marcha conscientes, la relajación profunda y la sonrisa pueden ayudarte a recuperar tu frescura, en tu propio bien y en bien de todas las personas que se encuentren contigo.

El segundo guijarro representa la solidez. La imagen propuesta es la de una montaña. En posición sentada, sientes solidez. Sin solidez, no puedes ser feliz. Debes cultivar la estabilidad y la solidez por tu bien y por aquellas personas que confían en ti. Tanto tú como los que te rodean se beneficiarán de ello. No puedes pedir a nadie que te proporcione estabilidad. Eres tú quien debe cultivarla.


La tercera cualidad es la calma. La imagen es la del agua tranquila. Cuando el agua está en calma, puede reflejar el cielo, las nubes y las montañas fielmente. Cuando la mente está en calma, lo ves todo tal como es, sin distorsión alguna. La calma es una condición para la felicidad. Si no estás en calma, sufres, y contigo sufren todos cuantos te rodean. Si estás en calma, estás feliz y todos los que te quieren se benefician de tu paz. Generamos calma respirando, caminando y sentándonos en plena consciencia.


La última cualidad es la libertad. Una persona que no es libre no es una persona feliz. La libertad de la que hablo no es la libertad política. La imagen es la del espacio. La libertad de la que hablo es la de estar libre del ansia, la ira, el odio, la desesperación y la ambición. Todas esas aflicciones nos impiden ser libres, y nuestra felicidad depende en gran medida de nuestra libertad. Si te abruman las preocupaciones, los proyectos y el miedo, no eres libre y no puedes ser feliz. La práctica de este último guijarro consiste en vaciarte de estas aflicciones para que puedas descubrir un espacio inmenso en tu propio corazón."


¿Por qué practicar la meditación de los guijarros?
- Para disponer de una forma de entrar en contacto con cualidades nutritivas que hay en nosotros: la frescura, la solidez, la calma y la libertad.
- Para ayudarnos a apreciar la felicidad que está presente en nosotros y que nos rodea.
- Para contar con una base estable que nos ayude a cuidar de las emociones y sensaciones más difíciles. 
- Para calmar y relajar nuestro cuerpo y mente.

 

PRIMER GUIJARRO: FLOR
Elige un guijarro y ponlo en la palma de la mano. Obsérvalo detenidamente, como si fuera la primera vez que ves un guijarro.
Este guijarro representa una flor. Ese ser humano fresco, bello, agradable y amable que hay en ti. Todos podemos ser flores frescas, llenas de energía y de vida, y cuando somos así tenemos mucho que ofrecernos a nosotros mismos y a los demás.
Cubre el guijarro con la otra mano, acerca ambas al abdomen y cierra los ojos.


Lee en voz alta:
                                    Inspirando, me veo como una flor.
                                    Espirando, me siento fresca, fresco.
                                    Flor, fresca, fresco.
Invita la campana a sonar una vez.
Inspira y espira tres veces, observando cada respiración en toda su duración, y recita en silencio:
                                    Flor (al inspirar).
                                    Fresca, fresco (al espirar).
Después de tres respiraciones, observa ese guijarro, sonríele y deposítalo a tu derecha.

SEGUNDO GUIJARRO: MONTAÑA
Ahora toma el segundo y ponlo en la palma de la mano. Míralo detenidamente, como si fuese la primera vez que ves uno. Este guijarro representa una montaña. Todos podemos ser una montaña: sólidos, a salvo, alguien en quien puedes confiar tú mismo y también los demás. Somos lo bastante estables como para lidiar con todo lo que nos suceda.
Cubre el guijarro con la otra mano, acerca ambas al abdomen y cierra los ojos.
Lee en voz alta:
                               Inspirando, me veo como una montaña.
                               Espirando, me siento sólida, sólido.
                               Montaña, sólida, sólido.
Invita la campana a sonar una vez.
Inspira y espira tres veces, observando cada respiración en toda su duración, y recita en silencio:
                               Montaña (al inspirar).
                               Sólida, sólido (al espirar).
Después de tres respiraciones, observa ese guijarro, sonríele y deposítalo a tu derecha.

 


TERCER GUIJARRO: AGUA TRANQUILA
Ahora toma el tercer guijarro y ponlo en la palma de la mano. Míralo detenidamente, como si fuese la primera vez que lo ves. Este guijarro representa agua tranquila. El agua en calma refleja todo lo que la rodea (el cielo, las nubes, los árboles) tal como es, sin distorsionarlo ni alterarlo. Todos podemos ser como el agua tranquila, todos podemos reflejar la verdad. Cuando somos así, lo vemos todo tal como es realmente.
Cubre el guijarro con la otra mano, acerca ambas al abdomen y cierra los ojos.
Lee en voz alta:
                            Inspirando, me veo como agua tranquila.
                            Espirando, me siento en calma. Reflejo todas las cosas tal como son en realidad.
                            Agua tranquila, calma.
Invita la campana a sonar una vez.
Inspira y espira tres veces observando cada respiración en toda su duración, y recita en silencio:
                           Agua tranquila (al inspirar).
                           Calma (al espirar).
Después de tres respiraciones, observa ese guijarro, sonríele y deposítalo a tu derecha.

CUARTO GUIJARRO: ESPACIO
Ahora toma el cuarto guijarro y ponlo en la palma de la mano. Míralo detenidamente, como si fuese la primera vez que lo ves. Este guijarro representa el espacio y la libertad que hay dentro de ti. Cuando evocamos una sensación de espacio y libertad interior y exterior, somos capaces de comportarnos de forma más amable y compasiva con los demás y con nosotros mismos. 
Cubre el guijarro con la otra mano, acerca ambas al abdomen y cierra los ojos.
Lee en voz alta:
                               Inspirando, me veo como espacio.
                               Espirando, me siento libre.
                               Espacio, libre.

 

VÍDEO DE ESTA PRÁCTICA EXPLICADA POR THÀY

Ver vídeo en youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=F4HVWrz2zQ8&list=PLrneHIiUjRzp0AntJRVngIgxpjk5Dzpnj&index=5