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Consumo en plena consciencia?

Comer una manzana dulce, ir andando un pequeño trayecto, que a veces hago en coche,

apagar una emisora de radio que me invita a tomar partido, no comprar un pantalón que no necesito, sonreír ante la afrenta del vecino quejoso... 

Elecciones. Cada acción es fruto de una elección. Cuando las tomo en Plena Consciencia estoy reconociendo la bondad de aquello que voy a consumir. La visión profunda, la atención plena, reconoce la diferencia entre la acción que lleva a una satisfacción inmediata y efímera, y una satisfacción plena,  nutritiva para mí y para todos. 

Este mes os queremos presentar el quinto entrenamiento de la Plena Conciencia, que hace referencia al consumo:

Es un texto para reflexionar sobre nuestra forma de consumir, que afecta y condiciona no solo nuestra vida, sino la de los demás, y la del planeta.

Os invitamos a leerlo como una meditación y os proponemos dejarlo reposar, sentir cómo llegan estas palabras,

Soy consciente de qué forma consumo?. Sin juicio, solo con apertura y bondad. 

Quinto entrenamiento de la Plena Conciencia.

Consciente del sufrimiento causado por el consumo irreflexivo, tomo la determinación de no intoxicar ni mi cuerpo ni mi espíritu con venenos como el alcohol, el tabaco o las drogas, algunos sitios de internet, películas, emisiones de televisión, libros, música o incluso algunas conversaciones.

Tomo la determinación de prestar atención a todo lo que alimenta mi cuerpo y mi espíritu para conservar una buena salud física y mental.  Me comprometo a consumir y ofrecer únicamente alimentos que  puedan aportar bienestar, paz y alegría. Observaré profundamente cómo mi bienestar, mi paz y mi alegría alimentan a su vez el cuerpo y la consciencia de l@s que me rodean, así como el cuerpo y la consciencia colectiva de la sociedad.

Soy consciente de que para preservar el planeta Tierra es indispensable una disciplina alimentaría y mental, especialmente previniendo el agotamiento de los recursos y la contaminación.

En lugar de buscar en el consumo un remedio a la insatisfacción y al sufrimiento, me entrenaré en observarlos profundamente en mí para transformarlo, y a entrar en contacto con lo que pueda hacerme feliz en el instante presente.  

 

 

Ceremonia de transmisión del los 14 entrenamientos 2021

Muy recientemente, a principios de este mes de mayo, tuvo lugar la ordenación de más deciento veinte nuevos miembros de la Orden del  Interser, sin contar con la de un buen número de monjes quienes participaron en directo de la ceremonia de transmisión. No así los laicos, que recibieron vía online la transmisión de los catorce entrenamientos de la Orden del Interser. Entre los hermanos y hermanas laicos que recibieron la transmisión había un numeroso grupo español, con cerca de una veintena entre ellos y ellas.

 

La ceremonia se celebró  en Plum Village y fue retransmitida entre otros países a Australia, Francia, España, Irlanda, Japón, Corea, lugares de donde provenían los ordenandos.

En España nos organizamos de tal manera que, si era posible, se unieran los ordenandos que vivieran cerca junto a sus mentores y algunos miembros de las sanghas ( siguiendo, evidentemente, las normas sanitarias vigentes). Al final de la ceremonia nos conectamos exclusivamente los españoles para compartir un rato de alegría y entregar la “chaqueta marrón” previamente enviada por correo a cada nuevo miembro, como último ritual de entrada en nuestra Orden del Interser, que va creciendo  con nuevos aspirantes a un ritmo galopante.

 

 

Como ya explicaron en la sangha online dominical el día que les tocó el turno a los miembros de la OI, la chaqueta marrón es un distintivo de humildad. Su color y su forma las heredamos de los campesinos pobres de Vietnam. Ese es su atuendo tradicional, el mismo que escogió Thich Nhat Hanh para que recordáramos siempre el valor de la humildad y  del servicio a los demás. Ser miembro de la Orden del Interser no tiene nada de privilegio si no es en el sentido de estar disponibles para la sangha y para la totalidad de los seres.

 

Los catorce entrenamientos de la Plena Consciencia de la Orden del Interser

1.

   Conscientes del sufrimiento causado por el fanatismo y la intolerancia, estamos decididos a no idolatrar o atarnos a ninguna doctrina, teoría, o ideología, ni siquiera las budistas. Las enseñanzas budistas son guías que nos ayudan en el aprendizaje de observar con profundidad y en el desarrollo del entendimiento y la compasión. No son doctrinas por las que haya que pelear, matar o morir.

2.

   Conscientes del sufrimiento causado por el apego a puntos de vista y a percepciones equivocadas, estamos decididos a evitar tener una mente estrecha y a no aferrarnos a los puntos de vista actuales. Aprenderemos y practicaremos el desapego a puntos de vista para estar abiertos a los conocimientos y experiencias de los demás. Somos conscientes de que el conocimiento que poseemos actualmente no es inmutable ni una verdad absoluta. La verdad se encuentra en la vida, y observaremos en cada el momento la vida en nuestro interior y alrededor nuestro, preparados a aprender durante toda la vida.

3.

   Conscientes del sufrimiento que causamos al imponer nuestros puntos de vista a los demás, nos comprometemos a no obligar a otros, ni siquiera a nuestros hijos, y por ningún método, como el uso de autoridad, amenazas, dinero, propaganda o adoctrinamiento, a adoptar nuestros puntos de vista. Respetaremos el derecho de los demás a ser diferentes y a escoger qué creer y decidir. Sin embargo, ayudaremos a los demás a renunciar al fanatismo y estrechez mental a través del diálogo compasivo.

4.

   Conscientes de que el observar con profundidad a la naturaleza de sufrimiento nos puede ayudar a desarrollar compasión y a encontrar salidas del sufrimiento, estamos decididos a no evitar o cerrar nuestros ojos al sufrimiento. Nos comprometemos a encontrar formas, incluyendo el contacto personal, las imágenes y sonidos, para estar con los que sufren, de manera de compenetrarnos con su situación y ayudarles a transformar su sufrimiento en compasión, paz y felicidad.

5.

   Conscientes de que la verdadera felicidad está arraigada en la paz, entereza, libertad y compasión, y no en la riqueza o fama, estamos decididos a no tomar como meta de nuestras vidas la fama, lucro, riquezas o placeres sensuales, ni a acumular riqueza mientras millones están hambrientos y moribundos. Nos comprometemos a vivir con sencillez, compartiendo nuestro tiempo, energía y recursos materiales con esos necesitados. Practicaremos el consumo consciente, desechando el alcohol, las drogas o cualquier otro producto que introduzca toxinas en nuestro cuerpo y consciencia, así como en el cuerpo y consciencia colectivos.

6.

   Conscientes de que la ira bloquea la comunicación y crea sufrimiento, estamos decididos a encargamos de la energía de la ira cuando surja y a reconocer y transformar las semillas de la ira que yacen en lo profundo de nuestra consciencia. Cuando surja la ira, estamos decididos a no hacer o decir nada, sino a practicar la respiración atenta o el caminar atento y a reconocer, abrazar y observar profundamente a nuestra ira. Aprenderemos a mirar con los ojos de la compasión en aquellos que pensamos son la causa de nuestra ira.

7.

   Conscientes de que la vida está disponible sólo en el momento presente y de que es posible vivir con felicidad en el aquí y el ahora, nos comprometemos a entrenarnos a vivir con profundidad cada momento de la vida diaria. Intentaremos no perdernos en la dispersión o ser arrastrados por los remordimientos sobre el pasado, las preocupaciones acerca del futuro, o los anhelos, enojos o celos del presente. Practicaremos la respiración atenta para regresar a lo que ocurre en el momento presente. Estamos decididos a aprender el arte del vivir con atención plena, haciendo contacto con los elementos maravillosos, refrescantes y curativos que están dentro y alrededor nuestro, y alimentando nuestras semillas de alegría, paz, amor y comprensión, facilitando así el trabajo de transformación y curación en nuestra consciencia.

8.

   Conscientes de que la falta de comunicación siempre trae desunión y sufrimiento, nos comprometemos a entrenarnos en la práctica de escuchar con compasión y hablar con amor. Aprenderemos a escuchar profundamente sin juzgar o reaccionar y nos abstendremos de pronunciar palabras que puedan crear discordia o división en la comunidad. Haremos todo lo posible por mantener las comunicaciones abiertas, así como por reconciliar y solucionar todos los conflictos, por pequeños que sean.

9.

   Conscientes de que las palabras pueden crear sufrimiento o felicidad, nos comprometemos a aprender a hablar veraz y constructivamente, usando sólo palabras que inspiran esperanza y confianza. Estamos decididos a no decir falsedades por interés personal o para impresionar a la gente, ni a pronunciar palabras que puedan causar división u odio. No propagaremos noticias cuya certeza no nos conste ni criticaremos o condenaremos cosas de las que no estamos seguros. Haremos lo mejor que se puede para expresarnos públicamente acerca de situaciones de injusticia, aunque esto amenace nuestra seguridad.

10.

   Conscientes de que la esencia y meta de una Sangha son la práctica del entendimiento y de la compasión, estamos decididos a no usar a la comunidad budista para ganancia o lucro personal o a transformar a nuestra comunidad en un instrumento político. Una comunidad espiritual, sin embargo, debe tomar una posición clara en contra de la opresión y la injusticia y debe esforzarse en cambiar la situación, sin tomar partido.

11.

   Conscientes de la enorme violencia e injusticia a que han sido sometidos nuestro ambiente y sociedad, nos comprometemos a no vivir de una profesión dañina para humanos y la naturaleza. Haremos lo mejor que se puede para elegir una forma de sustento que nos ayude a realizar nuestro ideal de entendimiento y compasión. Conscientes de las realidades globales económicas, políticas y sociales, nos comportaremos responsablemente como consumidores y ciudadanos, no invirtiendo en compañías que privan a otros de su oportunidad de vivir.

12.

   Conscientes de que mucho sufrimiento es causado por guerras y conflictos, estamos decididos a cultivar lo no-violencia, el entendimiento y la compasión en nuestra vida diaria, a promover la educación sobre la paz, la mediación consciente y reconciliación, dentro de las familias, comunidades, naciones y el mundo. Estamos decididos a no matar ni dejar que otros maten. Nos empeñaremos en observar con profundidad en nuestra Sangha, para descubrir formas mejores de proteger la vida y prevenir la guerra.

13.

   Conscientes del sufrimiento causado por la explotación, la injusticia social, los robos y la opresión, nos comprometemos a cultivar el amor compasivo y a aprender formas para trabajar por el bienestar de gente, animales, plantas y minerales. Practicaremos la generosidad (dana) compartiendo nuestro tiempo, energía y recursos materiales con los necesitados. Nos comprometemos a no robar ni poseer nada que debería pertenecer a otros. Respetaremos la propiedad ajena, pero no permitiremos que nadie saque provecho del sufrimiento humano o del sufrimiento de otros seres.

14. (Para los miembros laicos): 

Conscientes de que las relaciones sexuales motivadas por el deseo no pueden disipar el sentimiento de soledad sino que crean más sufrimiento, frustración y aislamiento, estamos decididos a no involucramos en relaciones sexuales sin entendimiento mutuo, amor y un compromiso a largo plazo. En las relaciones sexuales, debemos darnos cuenta del sufrimiento futuro que podamos estar causando. Sabemos que para preservar la felicidad nuestra y ajena, debemos respetar los derechos y compromisos de nosotros mismos y de los demás. Haremos todo lo posible para proteger a los niños del abuso sexual y proteger a las parejas y familias del rompimiento por la conducta sexual errónea. Trataremos a nuestros cuerpos con respeto y preservaremos nuestras energías vitales (sexual, de respiración y espiritual) para la realización de nuestro ideal de bodhisattvas. Seremos conscientes de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo y meditaremos sobre el mundo al cual traeremos nuevos seres.

    (Para los miembros monásticos):

Conscientes de que la aspiración de un monje o una monja sólo puede realizarse cuando él o ella abandona totalmente los lazos del amor mundano, estamos comprometidos a practicar la castidad y a ayudar a los otros a que se protejan. Somos conscientes que la soledad y sufrimiento no pueden ser aliviados por la unión de dos cuerpos en una relación sexual, sino por la práctica del entendimiento verdadero y la compasión. Sabemos que una relación sexual destruirá nuestra vida de monje o monja, nos impedirá realizar nuestro ideal de servir a los seres vivos y dañará a otros. Estamos decididos a no reprimir o maltratar a nuestro cuerpo o usarlo sólo como un instrumento, sino a aprender a manejarlo con respeto. Estamos decididos a preservar nuestras energías vitales (sexual, de respiración y espiritual) para la realización de nuestro ideal de bodhisattvas.

 

 

 

EL RETIRO LATINOAMERICANO

Los entresijos de este retiro han sido muy interesantes. Comencemos por los antecedentes. ¿Cómo surgió la idea de este retiro y cuándo se incorporó la sangha española?

La idea partió de la sangha de Buenos Aires, que deseaba poder organizar un retiro para hacer una transmisión de los cinco entrenamientos de la plena consciencia a varios de sus miembros, ya que la pandemia les había truncado la posibilidad de un retiro con las hermanas de Plum Village. Se pusieron en contacto con los maestros de Dharma españoles y les ofrecimos extender la ceremonia y el retiro a toda la sangha de las Américas. Como las cosas no se andan solas sino que un duendecillo bien intencionado suele esconderse tras los buenos propósitos, resultó que en Ecuador estaban en contacto con el monasterio de Deer Park en California, en concreto se habían puesto en contacto con Phap Luu (bien conocido por la sangha española) para impartir un retiro con la sangha ecuatoriana. Así que se unieron las fuerzas y se coordinaron para que el retiro se extendiera a toda América y tuviera lugar bajo el patrocinio de Deer Park y Plum Village y el apoyo de los tres maestros de Dharma españoles.

Puedo dar fe del proceso que todas las sanghas americanas recorrieron con sus aspirantes. Estuvieron dos meses con reuniones semanales estudiando y practicando los entrenamientos de la mano de facilitadores experimentados de cada sangha. Al final estos hermanos y hermanas mayores facilitaron un número considerable de aspirantes. En concreto, alrededor del centenar, pues a la primera hornada se le sumó luego la sangha de Brasil.

La familia americana está exultante porque felizmente han incrementado el número de quienes se comprometen a practicar en su vida diaria la plena conciencia y los cinco entrenamientos.


La sangha americana es una sangha emergente, con mucha ilusión. Tienen aún pocos miembros de la Orden del Interser, pero todo se andará. Su aspiración es la de crear una sangha internacional, por eso le llaman la sangha de las Américas y la misma aspiración anima a los miembros de la Orden. Son, por lo general, jóvenes aún en la práctica y aún no disponen de maestros del dharma propios, con lo que la sangha española está muy feliz de apadrinarles con nuestros propios maestros de dharma.

Uno de los puntos más desafiantes en la organización del retiro fue la creación del horario-programa. Las horas de estos paises difieren en algunos casos sensiblemente...y sobre todo con España. El retiro comenzaba en España a las... ¡tres y media de la tarde!

Efectivamente, al poco de comenzar los preparativos se nos ofreció la posibilidad de participar nosotros también. El desfase horario se maquilló posibilitando una meditación caminando a media mañana (hora local española) y la conexión posterior a las tres y media. El último tramo, evidentemente, nos lo saltábamos en España, que cerrábamos el portátil a las doce de la noche. Quien quiso continuar desde aquí lo cerraba a las dos de la mañana.

Tenía mis dudas sobre la efectividad de un retiro online...de hecho es el primero en el que he participado...pero las dudas se disolvieron al poco tiempo. Las charlas de dharma de la hermana Julia, del hermano Phap Luu y del hermano Miguel fueron como agua de lluvia tras un dilatado verano. Siento que tras la larga sequía de la pandemia he podido regar las semillas benefactoras con la práctica del retiro. Claro está que no es lo más deseable: no hay nada como la presencia física real...pero mirémoslo desde otro perfil, el retiro online nos ha permitido conocer en las sesiones de compartir del dharma a muchos hermanos y hermanas allende los mares que tienen las mismas aspiraciones que nosotros y sienten y padecen con la misma intensidad que quienes habitamos la piel de toro. El cariño ha surgido y ya son parte de la familia de la sangha.

Debo felicitar aquí a la organización, y como temo dejarme algún nombre atrás, prefiero no citar ninguno en concreto...pero estoy pensando en Argentina, México, Chile, Colombia, Ecuador, Los Angeles, Plum Village... muchísimas gracias a todos y todas, queridas hermanas y hermanos de la práctica. Se abre una nueva etapa para la sangha americana. Darán mucho y bueno de qué hablar.