
Ani Choying Drolma es una monja budista nepalí reconocida internacionalmente por su canto de mantras y canciones espirituales.
Ingresó muy joven en un monasterio en Nepal, donde comenzó a formarse en el canto tradicional. Con el tiempo, su voz traspasó el ámbito monástico y empezó a llegar a escenarios de todo el mundo, combinando música, práctica espiritual y acción social. Parte de su trabajo se centra en apoyar la educación de niñas y mujeres en Nepal.
En distintas entrevistas ha explicado que para ella el canto no es una forma de interpretación, sino una práctica: “No canto para actuar. Canto para rezar. Canto para sanar.” También ha compartido que la voz puede ser una vía directa para transformar la experiencia interna: “La música tiene el poder de transformar el sufrimiento en algo significativo.”
Su forma de cantar refleja esta visión: una voz sencilla, sin artificio, al servicio de la presencia y la compasión.

