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UNA VENTANA AL MUNDO //Acción comprometida y DANA: sanitarios estadounidenses frente al ICE

A muchas personas nos han indignado las noticias sobre las recientes actuaciones del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en Minnesota (palizas, muertes, arrestos de miles de personas, incluidos menores de 5 años). Hoy quiero llamar la atención sobre algo poco conocido: las repercusiones de esta situación sobre la atención sanitaria de las personas vulnerables en EEUU y la respuesta que han tenido muchos profesionales sanitarios, verdadero ejemplo de acción comprometida y generosidad. Veamos.

El día de su toma de posesión, Donald Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas, una de ellas «Proteger al pueblo estadounidense contra la invasión». Para llevarla a cabo, el Departamento de Seguridad Nacional, emitió una directiva que derogaba una política del ICE, en vigor desde 2011, que prohibía sus actividades —detenciones, entrevistas, registros y vigilancia— en «lugares sensibles» como iglesias, hospitales y escuelas. Con ello, se indicaba que «los delincuentes ya no podrán esconderse en las escuelas e iglesias de Estados Unidos para evitar ser detenidos». Al poco tiempo de que el acceso a estos lugares, antes “protegidos”, dejara de estar prohibido para el ICE, organizaciones como el Colegio Americano de Médicos de Emergencia, la Asociación de Residentes de Medicina de Emergencia, la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales y Médicos por los Derechos Humanos, comenzaron a publicar directrices sobre cómo tratar con el ICE en las instalaciones médicas, para garantizar la seguridad en la prestación de servicios.

A pesar de esto, se pudo ir comprobando un descenso del acceso de personas inmigrantes a los centros sanitarios. Por ejemplo, en California, St John’s Community Health, que presta asistencia a comunidades desfavorecidas (una sexta parte de ellas indocumentadas) constató un aumento en la tasa diaria de ausencias del 8 al 35%. El control de los pacientes diabéticos empeoró de manera notable, por falta de controles.

En Minnesota, la presidenta de la sección de la Academia Americana de Pediatría, se negó a nombrar la clínica y el hospital donde trabaja por temor a que el ICE los convierta en blanco de sus acciones, ya que ha denunciado que en enero pasado la mitad de sus visitas programadas se convirtieron en visitas virtuales porque los pacientes y sus padres temían ser detenidos por agentes del ICE si salían de sus casas. El número de embarazadas que acuden a consultas se ha reducido de forma notable, y las que acuden lo hacen sin acompañantes; muchas plantean la posibilidad de parir en casa. Y en el conjunto del país, los inmigrantes, aun cumpliendo los requisitos necesarios para ello, dejan de inscribirse en Medicaid (programa estatal de asistencia sanitaria para gente necesitada, que ya había sufrido un recorte de billones de dólares; también ha sufrido recortes Medicare, el programa de asistencia para mayores de 65 años) porque ahora el ICE puede acceder a sus datos, incluida su dirección.

Varias organizaciones profesionales de atención médica, entre ellas el Colegio Americano de Médicos y la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, emitieron en enero de 2026 declaraciones en las que condenaban las interrupciones en la atención médica derivadas de las acciones del ICE. Mediante la iniciativa «Health Care Without Fear» (Atención médica sin miedo), el personal médico, de enfermería, y otros profesionales sanitarios del St John’s en California realizan cientos de visitas a domicilio cada semana. En Minnesota se ha establecido un grupo de comadronas comunitarias disponibles para ayudar a las mujeres que desean el parto en casa.

En este número de Huellas en la arena, hablamos de dana, de generosidad. Estos pocos ejemplos, entre muchos, de acción comprometida frente a la vulneración de derechos de personas desfavorecidas son un ejemplo de ello. Honremos a los sanitarios estadounidenses.

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